En los últimos años, reducir las emisiones de carbono para mitigar los efectos del cambio climático se ha convertido en un reto fundamental para los líderes políticos de todo el mundo. Aunque hay varios enfoques, uno de ellos, la fijación de precios del carbono, está ganando en popularidad, y los indicadores muestran que pronto se generalizará.

¿QUÉ ES LA FIJACIÓN DE PRECIOS DEL CARBONO?

En resumen, la fijación del precio del carbono es un medio por el que se asigna a la contaminación por carbono un costo que luego se traslada a los emisores de CO2 mediante un impuesto o una tasa. Es un simple principio económico: encarecer algo desestimula su uso. La idea que subyace a la fijación del precio del carbono es, en esencia, ofrecer a las empresas un incentivo financiero para que reduzcan sus emisiones.

La forma más básica de fijación de precio del carbono es un impuesto sobre el carbono, que consiste en una tasa fija por tonelada de CO2 equivalente (tCO2e) sobre la cantidad de dióxido de carbono producida. Otras iniciativas son los sistemas de comercio de emisiones (ETS), que crean un mercado de créditos fiscales para que los emisores puedan intercambiar unidades de emisión con los no emisores. Mientras tanto, los mecanismos de compensación permiten a los emisores evitar el impuesto sobre el carbono si realizan esfuerzos paralelos en otras áreas para eliminar el carbono del medio ambiente.

Para sus defensores, la fijación de precio del carbono es el enfoque más eficaz para reducir las emisiones, ya que fomenta inmediatamente la reducción de cualquier actividad que emita carbono y obliga a innovar en alternativas menos contaminantes. Si se fija en el nivel adecuado, un impuesto sobre el carbono en la energía crearía rápidamente una preferencia económica por el gas natural, por ejemplo, frente al petróleo y el carbón, y por las energías renovables frente a los combustibles fósiles, impulsando así la transición a energías limpias en todo el mundo.

Eso no quiere decir que todo el mundo esté de acuerdo con el concepto. En muchos países, desde Estados Unidos hasta Australia y otros, las propuestas de impuestos sobre el carbono han sido recibidas con oposición. Sin embargo, el número de jurisdicciones que están poniendo un precio al carbono, ya sea a través de un impuesto sobre el carbono o a través de un ETS, está creciendo. En la actualidad, 46 países y 32 jurisdicciones subnacionales han puesto en marcha iniciativas de fijación de precio del carbono, frente a los 42 países y 25 jurisdicciones subnacionales de 2017. Entre ellos se encuentran la mayor parte de Europa, China, Canadá y Sudáfrica, así como el estado de California en Estados Unidos.

LA PERSPECTIVA LATINOAMERICANA

En América Latina, las iniciativas de fijación de precios del carbono están actualmente en su fase inicial. Como vemos en el siguiente gráfico, México, Chile, Argentina y Colombia ya tienen sistemas de impuestos sobre el carbono en marcha, pero ponen un precio bastante modesto a cada tCO2e de carbono, inferior al de Canadá y Sudáfrica y una fracción de los 40-80 dólares por tCO2e que pide la Comisión de Alto Nivel sobre los Precios del Carbono para reducir de forma eficiente las emisiones, de acuerdo a los objetivos de temperatura propuestos en el Acuerdo de París.

Dado que los actuales planes de mitigación del cambio climático, tanto en la región como en el mundo, aún no alcanzan los niveles de reducción de emisiones necesarios para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 2˚C, creemos que cada vez más gobiernos comenzarán a aplicar la fijación de precios del carbono en los próximos años y es muy probable que aumenten los impuestos sobre el carbono.

APOYO CORPORATIVO

Aunque la fijación de precio del carbono tiene un impacto directo y negativo en las utilidades de las empresas contaminantes, un número cada vez mayor de empresas la reclaman, ya que la creciente presión de los inversionistas y los consumidores los lleva a empezar a tomarse en serio la reducción de las emisiones.

En Estados Unidos, la asociación Business Roundtable (BRT), conformada por directores ejecutivos de más de 200 empresas importantes ha respaldado los mecanismos de mercado, incluida la fijación de precios del carbono, para avanzar en la lucha contra el cambio climático. Incluso las empresas petroleras, como ExxonMobil, Shell y BP, han pedido que se apliquen impuestos sobre el carbono, mientras que la multinacional española Repsol ha llegado a establecer su propio precio interno del carbono, de 25 dólares por tCO2e para las nuevas inversiones, que aumentará a $40 dólares por tCO2e a partir de 2025.

De hecho, en todo el mundo, unas 1,600 empresas utilizan actualmente la fijación interna de precios del carbono para dar prioridad a las inversiones bajas en carbono y prepararse para la futura normativa, o prevén hacerlo dentro de dos años, según una encuesta realizada por el Carbon Disclosure Project, una organización internacional sin ánimo de lucro. En muchos casos, utilizan los ingresos para financiar los esfuerzos de reducción de emisiones: Microsoft, por ejemplo, utiliza los ingresos de su tasa interna de carbono para financiar la energía renovable y se propone alcanzar el 100% de uso de energía renovable en 2025.

En junio de 2020, Bernard Looney, consejero delegado de BP, duplicó con creces las previsiones de su empresa sobre el precio del carbono hasta los 100 dólares para el año 2030, afirmando que cree que los países de todo el mundo acelerarán la agresiva transición de los combustibles fósiles hacia alternativas más limpias para finales de la década.

Por lo tanto, para aquellas empresas que aún no tienen sus propias iniciativas internas de fijación de precios del carbono, o que no han tenido en cuenta el probable impacto de los impuestos sobre el carbono en sus resultados, está claro que ha llegado el momento de actuar.

EL COSTO DE LA FIJACIÓN DE PRECIOS DEL CARBONO

Al ser el mayor emisor del mundo, el sector energético es el más afectado por la fijación de precio del carbono. Ya estamos empezando a ver el fracaso comercial de la generación de energía térmica como resultado. Recientemente, la Secretaría de la Comunidad de Energía de la Unión Europea calificó de “desastre económico” la ampliación prevista de 450 MW de la central térmica estatal de Bosnia y Herzegovina, financiada con un préstamo de €614 millones de euros aprobado por el Eximbank de China, ya que se planificó con un precio del carbono de €7 euros por tCO2e, mientras que el precio actual en la UE es de €25 euros. 

Bosnia y Herzegovina no es un Estado miembro de la UE y aún no aplica la fijación de precio del carbono. Sin embargo, la Comisión Europea está preparando un impuesto fronterizo sobre el carbono, que se aplicará también a los Balcanes Occidentales, lo que hace inviable el éxito financiero de la planta.

Sin embargo, no sólo las empresas de servicios públicos y los productores de energía se verán afectados por un precio del carbono. Cualquier aumento de precio relacionado con la generación de energía se trasladará inevitablemente a los clientes, aumentando los precios que las empresas, y los hogares, acaban pagando.  

EL IMPACTO EN LOS GRANDES CONSUMIDORES DE ENERGÍA

Para las industrias que hacen un uso intensivo de la energía, esto supone una doble amenaza. Los fabricantes de productos químicos, los productores de textiles y las grandes empresas industriales no sólo pagarán un impuesto adicional basado en sus propias emisiones, sino que también pagarán mayores costos de energía, ya que sus proveedores de electricidad aumentan los precios para cubrir sus propios impuestos sobre el carbono. Según un estudio reciente de EY, el impacto estimado de un impuesto sobre el carbono en los costos globales de producción de la industria, con un precio del carbono de $25 dólares por tCO2e, supondrá un aumento del 1.1%, del que la mayor parte, el 0.7%, corresponderá a los costos indirectos, es decir, al aumento de los precios de los insumos energéticos.

Históricamente, los estudios han demostrado que cuando el costo de la energía supone una fracción mayor del costo de producción, las empresas encuentran nuevas formas de reducir los costos energéticos, y esta vez no será diferente. Hasta ahora, 284 marcas mundiales, desde ING hasta Unilever, AB Inbev y Kellogg Company, han dado el paso de acelerar la transición a cero energía de carbono comprometiéndose a obtener el 100% de su energía de fuentes renovables.

Estas empresas pueden ver lo que se avecina en el horizonte y están tomando medidas para reposicionarse. Creemos que es una decisión sensata: como demuestra el caso de la central eléctrica de Bosnia y Herzegovina, esperar a que se aplique la fijación de precio del carbono en su país de origen puede ser demasiado tarde, ya que las decisiones adoptadas por otras jurisdicciones pueden tener muy fácilmente un impacto transfronterizo. 

ESTÉ PREPARADO

Mientras que las conversaciones iniciales sobre la fijación de precios del carbono la enmarcaron como una simple imposición regulatoria, ha quedado claro que no sólo las empresas apoyan la idea de reducir las emisiones de carbono, sino también el público en general. En una reciente encuesta internacional realizada a más de 10.000 consumidores de Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, España, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos, dos tercios de los consumidores afirmaron que querían ver el etiquetado de carbono en los productos. 

A medida que los consumidores de todo el mundo se informan más sobre la huella de carbono de los productos que compran, y empiezan a decidir con sus carteras, se crea una tendencia que no debe ser ignorada. Afortunadamente, existen soluciones para reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Un ejemplo es la estructura de los acuerdos de compra de energía (PPA), que permite a los altos consumidores de energía tomar mejores decisiones estratégicas de abastecimiento con la ayuda de un socio competente y capaz. Esta es la oportunidad perfecta para reducir el riesgo casi inevitable de las iniciativas de fijación de precio del carbono en los resultados de las empresas. Además, en muchos mercados ya se pueden ahorrar costos de forma inmediata, gracias a los precios competitivos de las energías renovables. 

En nuestra opinión, la fijación de precio del carbono es inevitable, pero, afortunadamente, las empresas pueden prepararse de muchas maneras para estar listas cuando llegue el momento.

En el Día Internacional de la Mujer y cada día del año, Atlas Renewable Energy pone la diversidad y la inclusión en primer plano.

En Atlas Renewable Energy, queremos liderar el sector en términos de equilibrio de género, diversidad e inclusión (D&I). Nos esforzamos por desafiar los estereotipos, luchar contra los prejuicios, ampliar las percepciones y cambiar las actitudes, en nuestro sector, en nuestras oficinas y en las comunidades en las que operamos. Entendemos que para marcar la diferencia tenemos que ir más allá de crear conciencia y abordar los problemas desde una perspectiva más tangible. Aunque todavía queda mucho por hacer, aquí presentamos algunas de las iniciativas que hemos desarrollado para contribuir a la igualdad de oportunidades.

CREAR EL CAMBIO DESDE ADENTRO

Cuando iniciamos a principios de 2017, nos dimos cuenta enseguida de que teníamos desequilibrios importantes en materia de género, con un pequeño porcentaje de mujeres y una representación aún menor en los niveles técnicos, de gestión y de toma de decisiones. Y el problema no era sólo nuestro: Según un estudio realizado por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) en 2019, en el sector de las energías renovables las mujeres representan solo el 32% de la fuerza laboral contratada a tiempo completo a nivel mundial.

Creemos que el hecho de operar en una industria dominada por los hombres no es excusa. Así que nos propusimos crear una cultura interna que acogiera la inclusión y la diversidad desde el comienzo, y empezamos a buscar formas de transformar nuestra empresa en una que se caracterizara por promover la igualdad.

Nuestro primer paso fue hacer que nuestro proceso de contratación fuera más inclusivo. Insistimos en que debe haber al menos una mujer en cada lista de selección de personal y que el conjunto de candidatos debe ser lo más diverso posible. Para evitar cualquier tipo de sesgo en la contratación, pedimos a nuestros reclutadores que nos presenten currículums “ciegos”, que enmascaran no sólo el sexo de los candidatos, sino también su edad, etnia y ubicación.

Empleadas corporativas de Atlas Renewable Energy trabajando en la oficina de Santiago, Chile.

Nuestros esfuerzos han dado sus frutos: hoy en día, nuestro personal corporativo está conformado en un 40% por mujeres, frente a sólo un 11% hace cuatro años.

ROMPER LAS BARRERAS ESTRUCTURALES

Pero no basta con que haya más mujeres en la empresa. Para ser aun más responsables con la igualdad de género, aplicamos una serie de medidas para crear una cultura corporativa basada en la igualdad de oportunidades, la no discriminación y el respeto a la diversidad.

Entre ellas se encuentra nuestro programas de capacitación sobre prejuicios inconscientes e inmersión en Diversidad e Inclusión (D&I), que se imparte a todos los miembros del personal y se enfoca no sólo en las distinciones de género, sino también en desafiar las formas de pensar prejuiciosas que podrían influir injustamente en las decisiones.

También examinamos las barreras estructurales que impiden una mayor participación de las mujeres en el trabajo. La relación entre las responsabilidades familiares y la disminución de la participación de las mujeres en el mercado laboral está bien documentada, y como los derechos de licencia de maternidad buscan proteger el puesto y condiciones de empleo de las mujeres, nos fijamos en las mejores prácticas internacionales y establecimos una licencia de maternidad de seis meses con el pago del salario completo. Esta iniciativa se ha llevado a cabo en todos los países en los que Atlas está presente, yendo en muchos casos más allá de lo que exige la normativa local.

Para evitar que se produzca un sesgo en la contratación de mujeres, también ampliamos un mes de licencia parental a los hombres, en comparación con el permiso de paternidad mínimo remunerado de cinco a ocho días en muchos de los mercados en los que operamos.

Además, para asegurarnos de que tenemos en cuenta a todo tipo de familias, también hemos implementado la licencia por adopción para nuestros empleados.

Otra barrera estructural es la relacionada al cuidado de los niños. No creemos que las mujeres o los hombres deban elegir entre cuidar a sus hijos o dar prioridad a sus carreras profesionales, por lo que pusimos en marcha un subsidio mensual para el cuidado de los niños de hasta tres años, que permite a los miembros del equipo volver al trabajo, si así lo deciden, después de tener o adoptar un hijo.

Cuando se elaboran políticas de diversidad e inclusión, es fundamental que sean coherentes en todos los ámbitos. Por eso, no importa si nuestros empleados están en Chile, México, Brasil o Estados Unidos, nuestra estructura sigue siendo la misma para garantizar que nuestro compromiso con la igualdad sea claro en todas partes.

LAS MUJERES NO PUEDEN SER LO QUE NO PUEDEN VER

La siguiente parte de nuestro viaje consiste en permitir que las empleadas de Atlas avancen en su crecimiento profesional y personal. Para ello, hemos puesto en marcha un programa de talento y tutoría para apoyar su crecimiento, garantizando la creación de un sólido equipo de mujeres líderes para el futuro.

IR MÁS ALLÁ DE NUESTRAS OFICINAS PARA TENER UN IMPACTO POSITIVO EN LAS COMUNIDADES LOCALES

Participantes del programa de mano de obra femenina “Somos parte de la misma energía” en María Elena, Región de Antofagasta, Chile.

Debido a nuestra huella geográfica y al impacto que podemos tener en las comunidades en las que operamos, estamos en una posición fuerte para movilizar a nuestros propios contratistas y trabajar con las comunidades locales para promover valores similares en la representación femenina, y por ello nos hemos embarcado en un viaje de diversidad e inclusión a través de un ambicioso programa de personal femenino, en colaboración con las instituciones y gobiernos locales.

Bajo el nombre de “Somos parte de la misma energía”, el programa pretende mejorar el acceso de las mujeres locales a las oportunidades de empleo y emprendimiento, aprovechando el potencial de desarrollo económico de las zonas en las que construimos proyectos de energía renovable con el fin de crear puestos de trabajo.

Hasta ahora, estamos en el proceso de capacitar a por lo menos 700 mujeres de las comunidades cercanas a nuestros proyectos actualmente en construcción en México, Chile y Brasil.  A partir de estudios de mercado, identificamos las carencias de competencias y las oportunidades de empleo y, después, diseñamos nuestra capacitación para satisfacer esas necesidades. Posteriormente, trabajamos para incluir una proporción de las mujeres capacitadas en nuestras propias cadenas de suministro y movilizamos a nuestros contratistas para que den prioridad a la inclusión en sus procesos de contratación o facilitamos el contacto con otras industrias a nuestro alrededor.

No sólo abordamos la igualdad de género en nuestros mercados. En muchos casos, seremos vecinos de las comunidades locales durante décadas, por lo que también hemos aplicado políticas de inclusión adicionales para garantizar que todos tengan acceso a las oportunidades que nuestros proyectos pueden ofrecer.  Nosotros operamos en diversos mercados, por lo que somos conscientes de la necesidad de adaptar nuestro enfoque al contexto social de la zona en la que operamos para tener el mayor impacto posible.

Por ejemplo, en nuestro proyecto de Jacarandá, en Brasil, nuestras políticas de contratación se han estructurado para garantizar que al menos el 35% del total de la plantilla esté formado por personas de color, que a menudo quedan excluidas de las oportunidades de empleo debido a la discriminación racial. Hasta la fecha, el 74% de las mujeres y el 79% de los hombres empleados actualmente en Jacarandá son de ascendencia afro brasileña, y en total, 56 mujeres están empleadas en la construcción de este proyecto, lo que representa el 15% de la fuerza laboral total.

Graduadas del programa de mano de obra femenina “Somos parte de la misma energía” trabajando en nuestra planta solar Jacaranda en Juazeiro, Estado de Bahía, Brasil.

Mientras tanto, a principios de marzo, hemos contratado a 95 mujeres en nuestro proyecto de Sol de Desierto en Chile, lo que representa el 14% del total de la plantilla, y en México, hemos puesto en marcha un programa de capacitación para dotar a cerca de 300 mujeres de diversas habilidades técnicas, que pretendemos replicar en Lar do Sol – Casablanca, planta solar que desarrolla Atlas en Minas Gerais, Brasil.

UNA VISIÓN SISTÉMICA

En Atlas, nuestro objetivo es seguir avanzando para convertirnos en un referente en materia de igualdad para el sector, y para las industrias de infraestructuras y energía en general.

Aunque los progresos que hemos hecho hasta ahora son significativos, aún queda mucho trabajo por hacer. Pero al reconocer las diferencias y buscar soluciones tangibles, pretendemos construir un futuro más equitativo, que permita a todo el mundo, independientemente de su sexo, etnia, edad, origen o capacidad, acceder a la igualdad de oportunidades.

Incluso cuando la pandemia del Covid-19 llevó a la economía mundial a una recesión, 2020 fue un buen año para las energías renovables como clase de activos. Con los nuevos estímulos que prometen reforzar el sector, creemos que en 2021 se producirá un aumento aún mayor del interés de los mercados de capitales.

A pesar de los numerosos vientos en contra, la economía mundial continuó su transición hacia las energías renovables en 2020, con una cantidad récord de nueva capacidad instalada en todo el mundo. La salud del sector contrasta con la de las infraestructuras y los combustibles fósiles, y la búsqueda de calidad se tradujo en amplios flujos de capital, ya que las instalaciones siguieron aumentando a pesar de los trastornos económicos y sociales causados por la pandemia de coronavirus.

En general, las inversiones en bajas emisiones de carbono, que abarcan la energía renovable y otras tecnologías que reducen la dependencia de los combustibles fósiles, aumentaron un 9% en 2020, según un análisis de Bloomberg New Energy Finance (BNEF). Y esta tendencia al alza parece que va a continuar. Según una reciente encuesta de Octopus Capital, los inversionistas institucionales mundiales tienen previsto aumentar su asignación a la energía verde del 4.2% de su cartera global al 8.3% en los próximos cinco años, y al 10.8% en la próxima década. 

UNA OPCIÓN ATRACTIVA

Uno de los principales motores de esta situación es la creciente demanda de energía limpia en medio de la presión política para cumplir los ambiciosos objetivos del Acuerdo de París, un compromiso climático internacional para mantener el aumento de la temperatura global por debajo del 2%. Según Goldman Sachs, el cumplimiento de estos compromisos requerirá hasta 30 millones de dólares en inversiones en infraestructuras de energía limpia sólo para 2040. El banco espera que esta clara trayectoria de crecimiento haga que el gasto en proyectos de energía renovable supere al gasto en petróleo y gas este año, la primera vez en la historia que esto ocurriría.

PREDECIBLE, ESTABLE Y COMPETITIVO

Pero más allá de la creciente demanda de energías renovables, hay otros muchos factores en juego que están impulsando a un mayor número de inversionistas a entrar en el sector. La primera es su estabilidad. Los productores tradicionales de energía rara vez suscriben contratos de precios que duren décadas. En cambio, los productores de energías renovables sí pueden, gracias a la inagotabilidad de los recursos.

La encuesta de Octopus Capital, que abarcó a inversionistas de todo el mundo con activos totales combinados de 6.9 billones de dólares, descubrió que más de la mitad de los encuestados consideran la previsibilidad de la energía verde como una razón para capitalizar el mercado. Históricamente, y como mejor se ilustró con el día sin precedentes en 2020 en que el precio del petróleo se volvió negativo, los precios de los combustibles fósiles, y por extensión, de la electricidad basada en combustibles fósiles, han sido tremendamente volátiles.

El costo de las energías renovables, por su parte, es cada vez más competitivo con respecto a los combustibles fósiles, ya que las nuevas tecnologías, como los paneles solares bifaciales y los sistemas de tracking, contribuyen a mejorar la eficiencia. En consecuencia, el costo nivelado de la energía (LCOE) procedente de la energía solar se ha desplomado de 359 dólares en 2009 a una media de 40 dólares una década después, lo que supone un descenso del 89%. Según Marcel Alers, responsable de energía del PNUD, “ahora es más barato recurrir a la energía solar  que construir nuevas centrales de carbón en la mayoría de los países, y la energía solar es ahora la electricidad más accesible de la historia.”

Los inversionistas también se ven atraídos por la promesa de un gasto público desmesurado y de exenciones fiscales para proyectos ecológicos, ya que las economías de todo el mundo intentan volver a crecer. Por ejemplo, al tomar posesión del cargo, el recién elegido Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, presentó un plan de inversión en energía limpia de 2 trillones de dólares, con el objetivo de conseguir un 100% de electricidad limpia para 2035. Mientras tanto, al otro lado del Atlántico, el Green Deal de la Unión Europea incluye $572 mil millones de dólares destinados al gasto en proyectos verdes, entre ellos la generación de energía renovable. 

RIESGO FRENTE A RECOMPENSA

Otro factor es el riesgo que entrañan los combustibles fósiles frente a las energías renovables. Un estudio reciente del Instituto de Estudios Energéticos de la Universidad de Oxford preguntaba a los inversionistas institucionales, incluidos los gestores de activos, los fondos de cobertura y los inversionistas de capital privado de Estados Unidos y Europa, cuál era la tasa mínima de rentabilidad que exigirían para invertir en diferentes proyectos energéticos, y descubrió que los inversionistas esperan ahora mayores riesgos en los proyectos de petróleo y gas en comparación con los proyectos solares y eólicos.

De hecho, para 2021, Goldman Sachs sitúa la tasa de interés de los proyectos de combustibles fósiles en el 20%, frente al 3-5% de las energías renovables, lo que demuestra no sólo que cuestiones como el potencial de los activos de combustibles fósiles inmovilizados se han convertido en una preocupación clave, sino también que la energía renovable ya no se ve como una apuesta marginal, sino como una clase de activo principal.

Las perspectivas macroeconómicas también favorecen a las energías renovables. A medida que los gobiernos sigan aplicando paquetes financieros relacionados con Covid, los tipos de interés se mantendrán bajos durante más tiempo. Mientras tanto, la recesión económica ha provocado una escasez general de oportunidades de inversión de alto rendimiento, lo que hace que los inversionistas busquen inversiones a largo plazo y de bajo riesgo, que los proyectos renovables, y la energía solar en particular, ofrecen en abundancia.

Como resultado, la mitad de los inversionistas encuestados por Octopus Capital dijeron que esperan que las energías renovables generen rendimientos anuales netos del 5 al 10% en los próximos 12 meses, y el 80% dijo que planea aumentar las asignaciones en este sector en los próximos tres a cinco años.

En América Latina, estamos viendo una tendencia similar, ya que los inversionistas buscan oportunidades en las energías renovables para satisfacer su búsqueda de rendimiento. En particular, los proyectos con oportunidades de ingresos que se contratan por periodos de tiempo más largos, y por una mayor proporción de capacidad de generación, son cada vez más atractivos.

IR HACIA FUENTES DE ENERGÍA MÁS LIMPIAS SE HA CONVERTIDO EN UN IMPERATIVO

La casi inevitabilidad de la fijación del precio del carbono, así como la creciente presión sobre las empresas para que informen sobre el riesgo climático, han hecho que los inversionistas empiecen a afinar sus carteras para evitar futuras pérdidas, alejándose de los combustibles fósiles, tanto del petróleo como del carbón, y sustituyendolos por alternativas verdes.

Según BlackRock, la mayor gestora de activos del mundo, de enero a noviembre de 2020 los inversionistas en fondos de inversión y ETFs invirtieron $288,000 millones de dólares a nivel mundial en activos sostenibles, lo que supone un aumento del 96% respecto a todo 2019. En su reciente carta de 2021 a los consejeros delegados, Larry Fink, presidente y consejero delegado de la empresa, anunció que ésta iba a aplicar un “modelo de análisis reforzado” en sus carteras activas como marco para gestionar las participaciones que plantean un riesgo climático significativo, incluida la señalización de participaciones para una posible salida.

Las inversiones verdes certificadas de acuerdo con normas como los Principios de Bonos Verdes y los Principios de Préstamos Verdes también se están imponiendo en el mercado. En Atlas, hemos implementado un Marco de Financiamiento Verde en nuestros proyectos recientemente anunciados, y estamos viendo una tendencia creciente en el número de inversionistas que buscan participar en instrumentos de financiamiento verde, incluyendo bonos y préstamos.

En consecuencia, a medida que los inversionistas hacen balance de hasta qué punto el riesgo climático es un riesgo de inversión, los proyectos de energías renovables se han convertido en una alternativa atractiva tanto para los inversionistas en infraestructuras como en energía.  

UN FUTURO BRILLANTE

Contra todo pronóstico, durante el año pasado continuó el cambio mundial hacia las energías renovables, y esta tendencia no muestra signos de desaceleración. Teniendo en cuenta todo el crecimiento que se avecina, creemos que las energías renovables ofrecen un potencial de rentabilidad que batirá el mercado en los próximos meses y años, y esperamos que no falte el interés de los inversionistas que buscan inversiones estables y predecibles que se ajusten a sus objetivos relacionados con ESG (Environmental, social and corporate governance).

El gobierno de Biden pretende transformar a Estados Unidos en una economía de energía 100% limpia para 2050. Examinamos lo que esto significa para el sector de las energías renovables.

“En este momento de profunda crisis, tenemos la oportunidad de construir una economía más resistente y sostenible, una economía que coloque a Estados Unidos en una senda irreversible para alcanzar cero emisiones netas, a nivel económico” – Presidente Joe Biden.

Al tomar posesión de su cargo el 20 de enero, el Presidente Joe Biden se puso inmediatamente a trabajar en su promesa de campaña de llevar a Estados Unidos hacia un futuro verde. Con la firma de una serie de órdenes ejecutivas, ordenó a los organismos federales que adquirieran energía libre de carbono, impulsaran el desarrollo de tecnologías de energía limpia y aceleraran los proyectos de generación y transmisión de energía limpia. Su administración quiere eliminar la contaminación a partir de combustibles fósiles en el sector energético para 2035 y de la economía estadounidense en general para 2050, y pretende gastar $2 billones de dólares americanos en cuatro años para conseguirlo.

El plan climático propuesto por Biden va a suponer importantes cambios en la política energética de Estados Unidos. Esto es lo que se espera.

NO MÁS AYUDAS AL DESARROLLO DE LOS COMBUSTIBLES FÓSILES

La red de suministro de energía fósil genera el 28% de las emisiones de Estados Unidos y el nuevo presidente pretende reducirlas a cero, rápidamente, mediante la interrupción de leasing en tierras federales para extracción de petróleo y gas y la focalización de los subsidios para esas industrias, así como el establecimiento de límites agresivos de contaminación por metano para las nuevas operaciones de petróleo y gas o ya existentes, lo que probablemente aumentará los costos de las operaciones de perforación de petróleo y gas ya marginales en Estados Unidos.

PONER PRECIO AL CARBONO FUERA DEL MERCADO

En una declaración escrita a preguntas de los miembros del Comité de Finanzas del Senado, Janet Yellen, la candidata del Presidente Biden para dirigir el Departamento del Tesoro, dijo: “No podemos resolver la crisis climática sin una tarificación eficaz del carbono. El presidente apoya un mecanismo de aplicación que exija a los contaminadores asumir el costo total de la contaminación por carbono que emiten.”  Se espera que se aplique un impuesto nacional sobre el carbono en Estados Unidos, lo que tendrá un impacto negativo directo en los resultados de las empresas contaminantes y hará que las energías renovables limpias sean más competitivas que los combustibles tradicionales. 

UN REPLANTEAMIENTO DE LA POLÍTICA COMERCIAL

En 2018, la administración Trump impuso un arancel del 30% durante cuatro años a los paneles solares importados, lo que impidió el despliegue de 10.5 gigavatios de energía solar que de otro modo se habrían instalado, según el análisis de la Asociación de Industrias de Energía Solar, el mayor grupo comercial de la industria. Se ha pedido al Presidente Biden que elimine estos aranceles, para ayudar a bajar los precios y poder alcanzar el objetivo de suministrar el 20% de la electricidad estadounidense en 2030, frente al 3% actual. Aunque la nueva administración estadounidense aún no ha tomado medidas al respecto, la presión de los organismos de la industria estadounidense es cada vez mayor, y es probable que el presidente Joe Biden intente revisar los aranceles a la importación de energía solar en breve.

NUEVOS INCENTIVOS PARA LAS ENERGÍAS RENOVABLES

Se espera que se amplíen los créditos fiscales existentes para las energías renovables a medida que el gobierno estadounidense intente hacer operativo su plan. Como parte de la Ley de Certidumbre Tributaria y Alivio de Impuestos por Desastres de 2020 del expresidente Trump, la expiración del crédito fiscal a la producción (PTC) para la energía eólica y algunas otras tecnologías de energía renovable se retrasó un año más, hasta finales de 2021, mientras que la reducción progresiva del crédito fiscal a la inversión (ITC), aplicable a los proyectos de energía solar y algunas otras energías renovables, se congeló durante dos años.

Dado que estos créditos siguen siendo vitales para el desarrollo de la industria de las energías renovables y el continuo potencial de crecimiento de Estados Unidos mientras intenta recuperarse del impacto económico de la pandemia, cabe esperar más incentivos fiscales, con la posibilidad de que los créditos reembolsables puedan ser aprovechados en las estructuras de financiamiento de las inversiones en energías renovables.

LOS NÚMEROS CUADRAN…

Más allá de las implicaciones políticas, los aspectos prácticos de ecologizar la red de la mayor economía del mundo en sólo 15 años hacen que esto no sea una hazaña: los desarrolladores de la capacidad renovable tendrán que triplicar su ritmo de instalación a partir de la tasa de 2020 para alcanzar el objetivo de Biden, según un estudio de la Escuela de Política Pública Goldman de la Universidad de California en Berkeley. 

Sin embargo, los investigadores descubrieron que el descenso continuado del precio tanto de la energía solar como de la eólica hará que la eliminación de alrededor del 90% de las emisiones de la red para 2035 reduzca los precios de la electricidad al por mayor en un 10%, mientras que la mejora del almacenamiento de las baterías garantizará la fiabilidad de la nueva red más limpia de Estados Unidos. En efecto, el plan del Presidente Biden es viable tanto financiera como económicamente.

… PARA UN INMINENTE AUGE DE LAS INFRAESTRUCTURAS MEDIOAMBIENTALES

Más allá de la investigación académica, la actividad del mercado de capitales también indica que el plan del Presidente Biden está siendo respaldado por un sentimiento positivo. En la semana anterior a la toma de posesión del presidente, los fondos de energías alternativas registraron una entrada de $4,000 millones de dólares, según datos de Lipper, ya que los inversores apostaron por las buenas perspectivas de las empresas de energías renovables. Para ponerlo en cifras, en todo el año 2020, las entradas totales fueron de sólo $17,100 millones de dólares.

PLANES AMBICIOSOS

El ámbito y el alcance de la agenda de energía limpia de la nueva administración son ciertamente ambiciosos, pero creemos que demuestran una alineación entre el gobierno y un número creciente de empresas estadounidenses influyentes y reconocidas en todo el mundo, que se han comprometido a suministrar energía 100% renovable como parte de la iniciativa RE100. Estas empresas, entre las que se encuentran Apple, American Express, Facebook, General Motors y Google, ya han firmado PPAs de energía renovable en numerosos países, inspirando a muchas otras a seguir su ejemplo

Hasta ahora, sin embargo, los miembros de RE100 citaban a Estados Unidos como un “mercado difícil” para el abastecimiento de las empresas debido a la “falta de liderazgo del gobierno federal”. Con la nueva política climática de la administración Biden, es probable que esto cambie, y esperamos ver un aumento de la demanda por parte de las empresas de numerosos sectores verticales, desde el comercio minorista hasta la fabricación, la industria pesada y otros.

No sólo las empresas estadounidenses apoyan la transición energética: El 90% de los estadounidenses, independientemente de sus creencias políticas, apoya la energía solar, según un estudio realizado por la Asociación de Industrias de la Energía Solar (SEIA). 

Los objetivos climáticos y energéticos de la administración Biden son audaces, pero la Asociación Americana de Energía Limpia (ACP), un grupo comercial de reciente creación, ha declarado que la industria de la energía renovable está preparada para ayudar al país a cumplirlos, y en Atlas Renewable Energy sumamos nuestra voz a la de nuestros colegas de Estados Unidos. 

Desde 2017, hemos desarrollado, construido y operado proyectos de energía renovable a gran escala que han permitido la transición energética en toda América Latina. Fuimos los primeros en implementar un PPA privado de energía solar en Chile hace unos ocho años, y desde entonces hemos seguido avanzando en la adopción de energías renovables por parte de los grandes consumidores de energía. Con una de las mayores bases de activos solares de la región, firmamos un récord de 660MW en PPAs corporativos en 2020, lo que nos convierte en el primer promotor de Latinoamérica en la región por volumen contratado en este año y sexto a nivel mundial, según Bloomberg. Ya somos un socio de confianza para multinacionales estadounidenses como Dow y Anglo American, y esperamos apoyar a un número cada vez mayor de empresas para que reduzcan sus emisiones de CO2 y tengan un futuro más ecológico en toda la región”.

En todo el mundo, el comportamiento de los consumidores está experimentando un cambio drástico. La compra se ha convertido en un acto político, y las marcas que intentan hacer del mundo un lugar mejor se ven recompensadas con un aumento de las ventas y de la fidelidad de los clientes. En este enfoque sobre América Latina, analizamos cómo, a medida que la población de la región busca comprar el cambio que quiere ver para el futuro, las empresas deben mejorar en términos de sostenibilidad y medio ambiente, o se arriesgan a salir perdiendo.

LA EVOLUCIÓN DEL CONSUMIDOR VERDE

En los últimos años, los consumidores de todo el mundo han empezado a comprender que su poder adquisitivo puede hacer que se produzcan cambios. Los consumidores piden que las empresas expongan sus valores y premien a las que se alinean con ellos.

Se trata de un cambio de paradigma respecto al activismo de los consumidores de antaño, cuando el boicot a las marcas era un medio de presión sobre las grandes empresas. En un informe reciente de la empresa de investigación Weber Shandwick sobre este panorama cambiante, se descubrió que el 83% de los consumidores prefiere ahora el activismo positivo, es decir, mostrar su apoyo a las empresas comprándoles, en lugar de evitar aquellas con cuyas prácticas no están de acuerdo.

En el mundo hiperconectado de hoy, en el que las decisiones de compra se ven influenciadas tanto por las redes sociales como por la publicidad, el impacto del apoyo de los consumidores en la reputación de una marca es inmenso. Y aunque el activismo de los consumidores adopta muchas formas, los consumidores se fijan cada vez más en los resultados medioambientales y de sostenibilidad de las empresas. La compañía de información al consumidor Nielsen calcula que las ventas de productos sostenibles aumentarán casi un 50% en 2021, en comparación con 2014. 

AMÉRICA LATINA TOMA LA DELANTERA

En su informe de 2019, Nielsen encontró que América Latina está a la cabeza de la curva global cuando se trata de consumo sostenible. El 85% de los consumidores latinoamericanos afirmó que cambiaría definitivamente o probablemente sus hábitos de consumo para reducir su impacto en el medio ambiente, frente a sólo el 73% a nivel mundial.

Aunque la mayoría de los esfuerzos de los consumidores siguen centrándose en ganancias tangibles, como la selección de productos con envases reciclables o con menos empaques, ha surgido una tendencia creciente en la que los consumidores buscan empresas que vayan aún más lejos.

En 2018, la empresa colombiana de alimentos Tosh se convirtió en la primera gran marca del país en certificarse como neutra en carbono, compensando 17,000 toneladas de CO2 cada año y mostrando sus credenciales de sostenibilidad a los clientes. Por su parte, la multinacional brasileña más grande de cosméticos, Natura, controla y vigila estrictamente todas las emisiones de carbono relacionadas con sus procesos de envasado, logística, producción y transporte. Por su parte, Chile hace unos años se convirtió en el hogar del primer vino neutro en carbono del mundo.

Este interés por la neutralidad del carbono también está empezando a filtrarse en el consumo energético de las empresas. Ante la presión de los consumidores para que sean ecológicas y reduzcan su impacto en el medio ambiente, las marcas y fabricantes multinacionales de bienes de consumo que se han instalado en América Latina han tenido que cambiar su enfoque y replantearse de dónde satisfacen sus necesidades de electricidad.

Este es el comienzo de una transformación imparable. Los consumidores ya no quieren simplemente productos sostenibles, sino que quieren que las empresas a las que compran sean sostenibles en todas sus operaciones corporativas. De hecho, esta tendencia es aún más evidente en América Latina que en otras regiones del mundo, en gran medida porque el impacto del cambio climático ya se está haciendo sentir, desde el deshielo de los glaciares andinos hasta los fenómenos meteorológicos extremos. Cuando el Barómetro de las Américas de LAPOP preguntó por la gravedad del problema del cambio climático en cada país, el 75% de los sudamericanos y el 82% de los mexicanos y centroamericanos lo calificaron de “muy grave”, frente al 40% en Estados Unidos y Canadá.

También se trata de un cambio generacional: el último Informe Global de Consumidores Sostenibles realizado por Nielsen mostró que el 85% de los millennials latinoamericanos (los nacidos en la década de 1980 y principios de 1990) se preocupan por la sostenibilidad de los procesos de producción de las empresas, frente al 72% de la generación de sus padres, los baby boomers. Y si el auge del activismo climático que hemos visto hasta ahora en la generación Z sirve de ejemplo, esta tendencia no hará más que continuar.

LOS ACONTECIMIENTOS DE 2020 ACELERARON LA TENDENCIA

Hay, por supuesto, otro factor que impulsa una mayor conciencia del consumidor en torno a la sostenibilidad. La pandemia de COVID-19 ha demostrado de forma inequívoca la relación entre los seres humanos y el medio que le rodea, así como el grado de interconexión de todos los habitantes de la Tierra. En consecuencia, para los consumidores, la agenda de la sostenibilidad ha adquirido mayor importancia.

Una encuesta reciente de la consultora BCG reveló que nueve décimas partes de los consumidores encuestados afirmaron estar igual o más preocupados por los problemas medioambientales tras el brote del virus, y casi el 95% dijo que creía que sus acciones personales podrían ayudar a reducir los residuos no sostenibles, a hacer frente al cambio climático y a proteger la vida silvestre y la biodiversidad. Casi un tercio dijo que esta creencia se había reforzado como resultado de la crisis.

Sin embargo, mientras las empresas siguen luchando contra los efectos persistentes de las restricciones de circulación, las interrupciones de la cadena de suministro y la caída de la demanda causada por la pandemia, la prioridad de la sostenibilidad y el rendimiento medioambiental es, para muchos, la última en la lista.

Creemos que esto puede ser un error. La presión de los consumidores no desaparece, sino que aumenta. Las empresas que dejen de lado sus esfuerzos ahora, probablemente estén acumulando riesgos para el futuro, mientras que las que decidan seguir comprometidos con las iniciativas de sostenibilidad obtendrán una clara ventaja competitiva.

ENERGÍAS RENOVABLES: UNA ESTRATEGIA SÓLIDA

Una forma pragmática de lograr el tipo de sostenibilidad que los consumidores esperan cada vez más es estudiar qué puede tener el mayor impacto en las emisiones de carbono. Para la gran mayoría de las empresas, ese es su consumo de energía, por lo que, en toda la región, un número creciente de empresas está cambiando hacia energías renovables, y la sociedad está dando un paso adelante para apoyarlas.

De hecho, las empresas de América Latina tienen una ventaja comparativa frente a muchas de sus homólogas de todo el mundo. La abundancia de recursos renovables y la existencia de un marco normativo favorable en muchos países que han allanado el camino para que cada vez más empresas usuarias de energía se vuelvan ecológicas.

Este creciente interés ha impulsado un aumento en el número de acuerdos de compra de energía renovable (PPA por sus siglas en inglés) de las empresas, y en 2019 se triplicaron los acuerdos firmados. Los PPAs de energías renovables, un contrato hecho a la medida entre una empresa y un productor de energía, permiten a las empresas comprar o generar suficiente energía renovable para igualar el 100% o más de su consumo de electricidad a lo largo del año, lo que les asegura que la base de sus operaciones sea sostenible.

Nuestro equipo, por ejemplo, fue el primero en implantar un PPA solar privado en Chile hace unos ocho años, y desde entonces hemos replicado este éxito en Brasil y México. En 2020, Atlas Renewable Energy firmó más de 660MW en PPAs corporativos en América Latina, convirtiéndonos en el primer desarrollador de la región por volumen contratado y sexto a nivel mundial, según Bloomberg. A medida que las empresas se adaptan a las nuevas demandas de los consumidores, vemos un número creciente de consultas por parte de los líderes empresariales que preguntan cómo pueden aprovechar la energía renovable para cumplir sus objetivos ESG (Environmental, Social, Governance). Los números son claros: Según un estudio reciente de la Universidad de Stanford , que analizó el impacto en las emisiones de carbono de las empresas al pasarse a las energías renovables, una estrategia 100% solar reduciría las emisiones anuales de carbono hasta en un 119% de la huella de carbono de una empresa, lo que supondría un enorme salto en su rendimiento medioambiental.

El nuevo consumidor ecológico de hoy no sólo quiere saber el origen de lo que compra, o cómo está envasado. Quieren que las empresas se comprometan realmente a hacer todo lo posible para minimizar su impacto en el medio ambiente. La sostenibilidad ya no es un complemento, y creemos que una estrategia energética sólida con las energías renovables en su núcleo debe ser un pilar fundamental de los esfuerzos de las empresas para responder a las demandas de los consumidores.

En los últimos años, la energía renovable ha experimentado una disminución drástica de costos y ahora es más competitiva que los combustibles fósiles en muchos mercados. Creemos que en 2021, esta disminución, combinada con cambios políticos en todo el mundo y un enfoque corporativo renovado hacia la sostenibilidad a raíz de la pandemia por Covid-19, conducirá a una gran oportunidad de crecimiento global en las energías renovables. Encuentre aquí el por qué.

LOS ESTADOS UNIDOS VUELVEN AL ACUERDO DE PARÍS

Una de las prioridades inmediatas para la recién inaugurada administración Biden-Harris es la rápida actuación frente al cambio climático. En su primer día en el cargo, el presidente Joe Biden firmó una orden ejecutiva de gran alcance para re-incorporarse al Acuerdo de París, como parte de un plan para que EE.UU. alcance cero emisiones en el 2050. El acuerdo, del que la anterior administración se retiró oficialmente en 2020, tiene como objetivo limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados en comparación con los niveles preindustriales mediante la reducción de las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero hasta el año 2050.

Según una nota reciente de Jahnavi Nadipi, un analista de mercados energéticos de Platts Analytics North American, Estados Unidos necesitará hasta 238 GW más de energía solar y eólica para cumplir los objetivos del acuerdo, más del doble de su capacidad instalada actual. Para ello, el presidente Biden ha establecido un ambicioso plan de inversión de 2 billones de dólares en infraestructuras de energías limpias durante los próximos cuatro años, impulsando las perspectivas a corto plazo del sector de las energías renovables.

CHINA PLANEA DUPLICAR LA CAPACIDAD DE RENOVABLES

A finales de 2020, por primera vez el presidente chino, Xi Jinping, estableció planes concretos para lograr cero emisiones netas de dióxido de carbono. El país planea alcanzar 1,2 TW de capacidad de energías renovables para 2030, una cantidad equivalente a la capacidad solar y eólica total instalada actualmente en el mundo. El principal grupo de la industria solar en el país, China Photovoltaic Industry Association (CPIA), afirma que espera lograr  entre 70 y 90 GW de energía solar añadida cada año hasta 2025.

EL MUNDO APUNTA A UN CERO NETO

Más allá de las dos mayores economías del mundo, una ola de compromisos de otros signatarios del Acuerdo de París, incluidos Canadá, India, la Unión Europea, Japón, Sudáfrica y Corea del Sur, ha puesto los objetivos de 1,5 ° C del Acuerdo en un plazo relativamente corto por primera vez, según el Climate Action Tracker (CAT). En una clara señal para los financistas, inversores, fabricantes y desarrolladores de proyectos, los gobiernos ahora buscan una expansión más rápida de las fuentes de energía renovable para cumplir con estos objetivos más estrictos.

SUBASTAS EN CURSO EN AMÉRICA LATINA

El reciente ritmo de crecimiento de las energías limpias en América Latina no muestra signos de disminución. El gobierno colombiano ofrecerá 5.000 MW de capacidad en su tercera subasta de energía renovable en el primer trimestre de este año, pasando de menos de 50 MW de renovables instaladas en 2018 a más de 2.8GW para fines de 2022. Mientras tanto, en mayo, Chile lanzará una subasta por 2,31 TWh de renovables y almacenamiento.

SE INTENSIFICA LA NEGOCIACIÓN DE ACUERDOS DE ENERGÍAS RENOVABLES

El mayor impulso político para cumplir con los ambiciosos objetivos climáticos no ha pasado por alto a las empresas de energía y servicios públicos, y muchas atravesaron el 2020 cambiando su enfoque hacia negocios centrados en la sostenibilidad. En América Latina, Atlas Renewable Energy firmó un total de 660MW en PPAs corporativos – una cifra récord, convirtiéndonos en el primer desarrollador de la región por volumen contratado para 2020, según Bloomberg.

En marzo, firmamos el mayor contrato de compraventa de energía solar de la historia en Brasil, con el conglomerado minero Anglo American, ayudándole a cumplir su estrategia de utilizar energía 100% renovable para sus operaciones en Brasil a partir de 2022. En junio, firmamos un acuerdo de 15 años con el gigante de la ciencia de los materiales Dow para suministrar energía limpia a través de nuestro proyecto solar Jacaranda de 187MWp, que estará situado en el municipio de Juazeiro en el estado de Bahía, Brasil. La planta generará 440GWh al año, lo que es suficiente para suministrar energía a una ciudad de más de 750.000 habitantes, lo que permitirá a Dow acercarse a sus objetivos de abastecimiento de energías limpias. 

Ésta es una tendencia mundial. En los EE. UU., Dominion Energy y Duke Energy cancelaron su proyecto conjunto de oleoducto de la Costa Atlántica, mientras que Dominion vendió su negocio de transmisión y almacenamiento de gas y anunció una serie de adiciones a su cartera solar. Por su parte, la estrategia de transición energética de la petrolera francesa Total sigue su curso, con la adquisición de una participación del 20% de la empresa india Adani Green Energy, el mayor promotor solar del mundo.

LOS INVERSORES ACUDEN A LAS ENERGÍAS LIMPIAS

En 2020, los mercados bursátiles mundiales se vieron sacudidos por la pandemia de Covid-19, pero la industria de las energías limpias se mantuvo firme, y el índice S&P Global Clean Energy registró un impresionante aumento del 135,4% durante el año. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), las acciones de los fabricantes de equipos renovables y de los desarrolladores de proyectos superaron a la mayoría de los principales índices bursátiles durante 2020, mientras que el valor de las acciones de las empresas solares se ha duplicado desde diciembre de 2019. Con el anuncio de Goldman Sachs de su expectativa de que la energía renovable se convierta en el área de mayor inversión en el sector energético en 2021, superando por primera vez al petróleo y al gas, esperamos que esta tendencia se acelere, ya que los principales inversores buscan capitalizar el repunte de la demanda.

LOS GRANDES USUARIOS DE ENERGÍA SE VUELVEN VERDES

Los compromisos de las grandes corporaciones para reducir sus emisiones de CO2 han avanzado lentamente en los últimos años, pero en 2020 los líderes del mercado convirtieron sus promesas en acciones, impulsando la demanda de energía renovable. En mayo de 2020, 155 empresas -con una capitalización bursátil combinada de más de 2,4 billones de dólares, firmaron una declaración en la que instaban a los gobiernos de todo el mundo a alinear sus esfuerzos de recuperación y ayuda económica por COVID-19 junto con la ciencia climática actual. En julio, Microsoft junto con AP Moeller-Maersk, Danone, Mercedes-Benz, Natura & Co., Nike, Starbucks, Unilever y Wipro crearon la iniciativa “Transform to Net Zero”, en la que la empresa tecnológica se compromete a desarrollar una cartera de 500 megavatios de proyectos de energía solar en comunidades con pocos recursos de Estados Unidos. Por su parte, Google se comprometió en septiembre a lograr un 100% de abastecimiento a través de energía renovable para 2030, mientras que el recién lanzado Programa Supplier Clean Energy Program de Apple ha hecho que 71 socios fabricantes de 17 países se comprometan a utilizar un 100% de energía renovable en la producción del gigante tecnológico, comprometiéndose a cambiar la electricidad utilizada en toda su cadena de suministro a fuentes limpias para 2030.

AUMENTO RÉCORD DE LOS PROYECTOS QUE ENTRAN EN OPERACIÓN

Durante el punto álgido de la pandemia, cuando la demanda global de energía se redujo, la cuota de energía renovable en la red aumentó, y esta tendencia va a continuar. Según la IEA, casi el 90% de la nueva generación de electricidad en 2020 será renovable, con solo el 10% alimentado por gas y carbón, lo que sitúa a la electricidad verde a convertirse en la mayor fuente de energía en 2025, desplazando al carbón. En los EE.UU., el último inventario de generadores de electricidad, desarrolladores y propietarios de centrales eléctricas de la Energy Information Administration (EIA) muestra que 39,7 GW de nueva capacidad de generación de electricidad comenzarán a operar comercialmente en 2021, y la energía solar representará la mayor parte de la nueva capacidad, con un 39 %, seguida de la eólica, con un 31%.

EL DINERO DE RECUPERACIÓN POR COVID-19 SE DIRIGE HACIA RENOVABLES

A pesar de la pandemia y la consiguiente recesión mundial, los planes de descarbonización continuaron hasta 2020, lo que demuestra la aceptación de la necesidad de una acción climática sin importar el contexto económico. Con el dinero del estímulo por Covid-19 ahora sobre la mesa, la International Finance Corporation (IFC) afirma que el apoyo a la inversión en bajas emisiones de carbono y a la capacidad de generación de energías renovables podría generar una oportunidad de inversión de US $ 10,2 billones, crear 213 millones de puestos trabajo y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 4.000 millones de toneladas para el 2030.

IMPULSANDO LA NUEVA NORMALIDAD – NO HAY VUELTA ATRÁS

En conjunto, todas estas tendencias indican un sólido 2021 y así mismo para el sector de las energías renovables. A medida que la economía mundial traza el camino hacia una nueva normalidad, la energía limpia puede impulsar una recuperación verde que no deje a nadie atrás. Y con el aumento de la demanda, un marco normativo favorable y el creciente interés de los inversores por los proyectos sostenibles, creemos que las perspectivas del sector son mejores que nunca.

En América Latina las empresas han tomado conciencia de la necesidad de incluir la sostenibilidad en sus actividades. Pero a medida que el cambio climático se acelera, los líderes empresariales comienzan a preguntarse cómo enfrentar este asunto en una escala más grande y con mayor impacto. Creemos que vale la pena tener una conversación al respecto.

El más reciente informe de Perspectivas de la economía mundial, publicado en octubre por el Fondo Monetario Internacional, muestra que estamos en un momento crucial de la historia. A la tasa actual de crecimiento, la temperatura del planeta se incrementará “muy por encima de los niveles seguros establecidos en el Acuerdo de París; por lo tanto, el riesgo de que ocurra un daño catastrófico para el planeta es mayor”, señala el informe, y añade que las oportunidades para alcanzar la meta de cero emisiones de dióxido de carbono en 2050 se agotan rápidamente. En conclusión: hay que actuar ahora.

Las empresas producen y distribuyen casi todo lo que compramos, usamos y desechamos, y por lo tanto son responsables de una gran parte de las emisiones globales de dióxido de carbono. En los últimos años, los negocios en América Latina han comenzado a tomarse en serio la sostenibilidad, y el apoyo mostrado tanto por empleados como por consumidores ha sido alentador.

Sin embargo, creemos que si las empresas no abordan con decisión los factores claves de sus emisiones de dióxido de carbono, la mayor parte de sus esfuerzos no serán significativos.

PRÁCTICAS SOSTENIBLES MÁS ALLÁ DE LA OFICINA

En los últimos años, las prácticas ecológicas se han convertido en parte integral del día a día de las oficinas; así, en América Latina las empresas han adoptado políticas que van desde instalar bombillos ahorradores de energía en sus edificaciones hasta promover alternativas frente a los objetos plásticos de un solo uso. El ideal de la oficina libre de papel se ha arraigado, y los recipientes de reciclaje están en la mayoría de los espacios de trabajo. Al mismo tiempo, un creciente número de empresas impulsan en sus oficinas el empleo de materiales de construcción sostenibles, tales como mobiliario reciclado y alfombras hechas de materiales reciclados. Unas empresas han comenzado a exigir a sus proveedores que empleen prácticas ecológicas en sus procesos de producción; otras han comenzado a promover el desecho seguro de los bienes que producen.

Estos pasos son obviamente positivos. Las compañías que adoptan prácticas ecológicas crean asociaciones de marca positivas entre sus consumidores e inspiran a los empleados a creer en sus empresas. Pero, ¿estas prácticas ecológicas hacen una diferencia sustancial?

LAS EMPRESAS LATINOAMERICANAS QUIEREN HACERLO MEJOR

Cada año, la Evaluación de Sostenibilidad Corporativa, elaborada por la firma S&P Global, pone bajo la lupa la sostenibilidad de las prácticas de 124 empresas de América Latina. Por tercer año consecutivo se ha incrementado la participación de las empresas de la región en esta Evaluación, de 38% de las invitadas en 2018 a 46% en 2019, lo que prueba que un creciente número de ellas están dispuestas a abordar y a mejorar su desempeño sostenible. De hecho, la tasa de participación en América Latina es superior a la tasa mundial, lo que demuestra que hay una tendencia en marcha a que las empresas mejoren sus operaciones.

Sin embargo, el progreso alcanzado por las empresas no es suficiente. La evaluación realizada por S&P toma en cuenta varias dimensiones de la sostenibilidad; en lo que respecta a estrategia climática y medioambiental, las empresas de América Latina están bastante por debajo del promedio mundial. Esto demuestra que, aunque las empresas aún buscan maneras de disminuir sus emisiones, todavía les queda mucho por hacer.

LA ENERGÍA ES IMPORTANTE

Desde el punto de vista de las emisiones, América Latina es diferente de otras regiones, debido a que la mayor parte de sus emisiones de efecto invernadero provienen de la agricultura, más que de la producción y el consumo de energía. Sin embargo, esto va a cambiar rápidamente, a medida que el crecimiento económico y el ascenso de la clase media lleven a un aumento de la demanda energética de al menos 80% en 2040, de acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo; en tal año, las emisiones causadas por la generación de energía alcanzarán los 2.000 millones de toneladas métricas equivalentes de dióxido de carbono por año.

Para contrarrestar tal situación, se necesitarían cambiar 76.000 millones de bombillos incandescentes por bombillos LED o reciclar 680 millones de toneladas de basura. En este contexto, las iniciativas ecológicas a pequeña escala llevadas a cabo en las oficinas son solo una gota en el océano.

En definitiva, las empresas minimizarán su huella de carbono solo si reducen las emisiones producidas por su consumo energético, y esto es algo sobre lo que cada vez más líderes empresariales están considerando con seriedad.

HACIENDO LA DIFERENCIA

Dado que muchas empresas ya han hecho tanto como pueden para reducir su consumo energético, cambiarse a las energías renovables es la mejor y la más efectiva manera de reducir las emisiones sin comprometer su desempeño y de, a la vez, reducir significativamente otros costos. Si bien puede parecer una tarea abrumadora descubrir cómo aprovechar las energías renovables para alcanzar las metas de reducción de emisiones, la buena noticia es que los líderes empresariales no necesitan ser unos expertos en asuntos energéticos para lograrlo.

En Atlas Renewable Energy nos hemos percatado de que hay un creciente número de empresas comprometidas en reducir significativamente su huella de carbono. No se trata solo de los usuales sospechosos en las industrias más contaminantes: en América Latina, empresas de todos los sectores, desde el comercio minorista hasta las industrias pesadas, saben que necesitan hacer más en términos de sostenibilidad. La región tiene todavía un largo camino por delante, pero creemos que la marea está cambiando, a medida que más líderes empresariales toman conciencia de la necesidad de hacer algo realmente efectivo en materia de sostenibilidad corporativa. ¿Su empresa está lista para dar el próximo paso?

Atlas Renewable Energy y la subsidiaria brasileña Dow —el gigante estadounidense de la industria de la ciencia de los materiales— firmaron recientemente un acuerdo de suministro de energía renovable. Este acuerdo sienta las bases para que las empresas químicas en América Latina logren sus objetivos medioambientales y disminuyan sus costos de energía. En este artículo veremos por qué este acuerdo es tan innovador.

Como muchas empresas industriales, Dow ha buscado desde hace tiempo reducir su impacto medioambiental y su gran consumo energético. El liderazgo de Dow en la producción de insumos químicos, plásticos, fibras sintéticas y productos agrícolas lo hace ser uno de los mayores consumidores industriales de energía.

En el pasado, Dow utilizaba electricidad de la red pública y combustibles fósiles como fuentes de energía, pero a medida que la energía renovable se ha hecho más competitiva y con mayor disponibilidad, ha comenzado a repensar su portafolio energético. En este sentido, se ha fijado una meta ambiciosa: en 2025 obtener 750 megavatios de su demanda energética a partir de energías renovables, y en 2050 alcanzar la neutralidad en la emisión de dióxido de carbono.

Para alcanzar tan ambiciosa meta, Dow se asoció con Atlas para proveer de energía limpia a su complejo Aratu, en Brasil, la instalación industrial de Dow más grande en ese país.

Este novedoso acuerdo no solo evita la emisión de aproximadamente 35.000 toneladas métricas de dióxido de carbono al año (el equivalente a retirar 36.800 vehículos de las calles de São Paulo); también sienta las bases para que el resto de la industria química latinoamericana aproveche los beneficios de la energía renovable para alcanzar las metas de mitigación del cambio climático, al tiempo que garantiza que, por largo plazo, los precios de la energía sean estables.

CREANDO EFICIENCIAS

En virtud del acuerdo de compra de energía por 15 años, proporcionaremos a Dow energía limpia de nuestro proyecto solar Jacaranda de 187 Megavatios, ubicado en el municipio de Juazeiro en el Estado de Bahía. La planta generará 440 Gigavatios al año, lo que es suficiente para suministrar energía a una ciudad de más de 750.000 habitantes; esto le permitirá a Dow acercarse a sus metas de consumo de energía renovable.

Uno de los asuntos clave de la energía solar es su intermitencia: el sol no brilla las 24 horas del día. Como las necesidades de Dow son continuas, Atlas intercambiará energía de Jacaranda con otros proveedores de energía renovable para garantizar una oferta constante. “Empaquetando” nuestra energía solar junto con otras fuentes de energía renovable disponibles en el mercado, le damos a Dow toda la energía renovable que necesita, no solo la que necesita cuando es de día. Es la primera vez que en Brasil se hace esta operación de intercambio y empaquetamiento, lo que abre oportunidades para las compañías que dudaban de utilizar energías renovables debido a su perfil de demanda de electricidad.

Dado que Dow es un gran consumidor de energía, los costos de electricidad suponen una considerable proporción de sus costos fijos; aún el mínimo incremento de costos puede causar un enorme impacto en sus resultados. Para abordar esto, Atlas adoptó una serie de medidas para mejorar la eficiencia.

La primera es la incorporación de módulos bifaciales en la planta, que pueden aumentar la generación de energía hasta en 9% en comparación con los paneles monofaciales equivalentes; esto reduce la cantidad de terreno necesaria para producir la misma cantidad de electricidad. La segunda es la conexión del proyecto a la subestación digital de Atlas, una medida que mejora el control y la confiabilidad y reduce los costos. Pero la eficiencia no termina aquí: también llevamos a cabo una estructura de financiamiento en dólares que creó una cobertura contra los riesgos cambiarios.

HABLANDO EL MISMO IDIOMA

En la selección de un socio para alcanzar sus metas, Dow buscaba a una empresa con la que compartiera valores. Eso es lo que explica que, aparte de la energía limpia y la estrategia de precios favorable que forman parte del Esquema Financiero Ecológico de Atlas (Atlas Green Finance Framework en inglés)—que establece nuestro compromiso para desarrollar proyectos que protejan y preserven el medioambiente—, también incorporamos nuestro característico compromiso social. Así, en la comunidad que rodea a la planta Jacaranda ofrecemos oportunidades que promueven la diversidad y la inclusión en el proceso de contratación para la construcción. Para hacerlo —y hacerlo bien— nos hemos aliado con organizaciones no gubernamentales y con las autoridades locales para que nos ayuden a capacitar a las mujeres de la comunidad en habilidades específicas; además, estimulamos a nuestros contratistas locales a que en sus procesos de contratación de personal den prioridad a quienes pertenezcan a alguna minoría social o étnica.

UN SOCIO CONFIABLE Y CAPAZ

No ha sido fácil lograr todo esto durante este 2020 tan turbulento y agitado. Hemos trabajado duro para asegurar la salud y la seguridad de nuestros trabajadores porque sabemos cuán importante es la energía renovable en la recuperación de la economía latinoamericana después de la covid-19. Como resultado, nuestras capacidades operativas, nuestra ejecución y nuestra velocidad para finalizar los proyectos han seguido siendo óptimas.

Hemos sido capaces de hacer todo esto porque no somos nuevos en la industria de las energías limpias. Ya tenemos cuatro proyectos operativos en Brasil y otros más en el resto de América Latina. Todos han sido entregados a tiempo y ejecutados de acuerdo con el presupuesto previsto, algo que ha mejorado nuestra reputación entre acreedores y socios. En consecuencia, a pesar del difícil entorno económico y financiero, estamos en la posición privilegiada de negociar condiciones de financiamiento favorables que se convierten en ahorros que podemos transferir a nuestros clientes.

EL COMIENZO DE UNA TENDENCIA

La energía renovable en América Latina es ya tan asequible como las energías tradicionales, y hasta más económica. Los acuerdos corporativos de suministro de energía, que aprovechan la innovación financiera, operativa y tecnológica, permiten que los grandes consumidores de energía en la industria química y en otros sectores industriales den un gran paso al frente en la reducción de sus emisiones de dióxido de carbono; también les dan la posibilidad de tener una visión de largo plazo frente a sus costos de energía.

Cada vez más empresas de estas industrias nos consultan, y les seguimos encontrando soluciones competitivas. Ya la industria minera se ha incorporado: desde nuestra planta Casablanca, que proveerá energía limpia al gigante de la minería Anglo American, en Brasil, hasta nuestra planta Javiera en Chile, que ofrece energía a una mina de cobre. Nuestro acuerdo con Dow muestra cuánto se puede alcanzar cuando dos líderes en sus respectivos sectores trabajan juntos. Creemos que este acuerdo traza el camino para que la industria química se una a la revolución energética verde en toda América Latina.

En los últimos años, entre las corporaciones en América Latina ha empezado una transición de largo alcance en materia de sostenibilidad que está creando progresivamente economías más justas e inclusivas.

América Latina soporta una gran parte del cambio climático: en efecto, sufre fenómenos naturales extremos, desde los huracanes en el Caribe a El Niño en las costas del Pacífico, así como el aumento del nivel del mar y el empeoramiento de la calidad del aire.

Pero también es una región en la que se pueden lograr enormes progresos en otros indicadores de sostenibilidad, como la calidad de vida de las comunidades rurales, la igualdad entre los géneros y la participación de las comunidades indígenas y otras minorías en la actividad económica.

En años recientes un creciente número de empresas en toda América Latina han comenzado a atender estos asuntos. En consecuencia, cada vez más compañías en todas las industrias empiezan a adoptar las mejores prácticas medioambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG, por sus siglas en inglés). En relación con esta adopción, el IndexAmericas[1], creado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), lista las cien empresas más sostenibles de América Latina, de acuerdo con criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo, así como con el desempeño en áreas como igualdad de género y diversidad. Desde su creación, la mayoría de las empresas incluidas en este Índice son multinacionales extranjeras, pero en los últimos tres años el número de compañías latinoamericanas ha aumentado casi 30%, una demostración de que los asuntos de sostenibilidad empresarial están ganando fuerza en la región.

Otro ejemplo de esta creciente tendencia se puede encontrar en el Índice Dow Jones de Sostenibilidad del Mercado Integrado Latinoamericano-Alianza del Pacífico. Este índice evalúa a las empresas de Chile, Colombia, México y Perú que cumplen mejor ciertos objetivos de sostenibilidad que la mayoría de sus pares en sus industrias. Cuando se creó en 2017, solo 42[2] empresas cumplían estos criterios. Hoy ese número ha aumentado a 116[3].

La sostenibilidad es también hoy un asunto cada vez más importante para los inversionistas de América Latina: como en ninguna otra parte en el mundo, son ellos quienes más exigen que las empresas adopten prácticas sociales y medioambientales, de acuerdo con un estudio de Natixis[4]. Sus exigencias se basan en la creencia de que tales prácticas pueden ayudarlos a mejorar sus retornos ajustados al riesgo, así como a alinear sus activos con los valores organizacionales.

Cuando conversamos con nuestros socios en América Latina, nos encontramos con que incorporar las prácticas ESG no es una moda. Tanto empresas como inversionistas buscan alcanzar el triple resultado de éxito social, medioambiental y financiero, y esta tendencia cobra impulso.

NO BASTA CON CAMBIARSE A ENERGÍAS LIMPIAS

Cambiarse a las energías renovables, especialmente en una región con abundante energía solar y eólica como América Latina, es una opción para las empresas que buscan reducir su huella medioambiental. Gracias en gran medida a los esfuerzos gubernamentales para incrementar el uso de las energías renovables, la región ha experimentado sólidos progresos hacia el cumplimiento de los compromisos del Acuerdo de París.

Pero “ser verde” no es igual a ser sostenible. La sostenibilidad es el resultado de tres variables: medioambiental, social y financiera; si una corporación sólo adopta la energía renovable sin atender otros asuntos más amplios, está perdiendo una oportunidad.

Las empresas en América Latina quieren asegurarse de adoptar una solución a largo plazo que no solo les garantice electricidad limpia sin obstaculizar el acceso de otros a los recursos, sino que les permita actuar a favor del bien común. Como resultado, un creciente número de empresas no solo comienzan a explorar las posibilidades de los contratos de compra de energía renovable, sino que comienzan a hacer preguntas tales como cuál es la procedencia de los fondos de los proyectos de energía, cómo está estructurada su fuerza laboral y cómo son las relaciones entre la empresa que desarrolla el proyecto y las comunidades locales.

EL ENFOQUE DE ATLAS

Nuestra experiencia nos ha enseñado que de la sostenibilidad no se obtienen ganancias rápidas. Por eso en Atlas hemos dedicado grandes cantidades de recursos a las prácticas ESG, porque creemos que la verdadera sostenibilidad resulta de las inversiones estratégicas de largo plazo.

La sostenibilidad social es un asunto crucial para Atlas. Cuando trabajamos con las comunidades, nos concentramos en promover el bienestar local. Creemos que relacionarnos con una comunidad no consiste solo en donar campos de fútbol o en distribuir uniformes escolares; es también estar conscientes de que los activos que instalamos serán parte de la comunidad por treinta años y que, si se administran correctamente, pueden ser una oportunidad para crear empleos y generar ingresos. Tomamos en cuenta todo lo que implica generar energía, y nos reconforta saber que nuestra presencia estimula la economía local.

Un ejemplo es el contrato de energía firmado en Brasil en junio de 2020 entre Atlas Renewable Energy y la corporación química Dow. La energía que se proveerá equivaldrá a las necesidades energéticas de una ciudad de 750.000 habitantes, y evitará la emisión de cerca de 35.000 toneladas métricas de CO2 al año. El proyecto incluye un compromiso de inclusión de género y creación de empleos rurales, en el que se capacitará a mujeres de la comunidad de manera que puedan acceder a los empleos ofrecidos por el proyecto. El objetivo es que durante la construcción del proyecto contratemos tres o cuatro veces más mujeres que lo habitual en este tipo de desarrollos; además se espera que 70% de la fuerza laboral provenga de las comunidades locales.

Por otro lado, en nuestra planta Guajiro, en México, nos hemos asociado con The Pale Blue Dot, una organización educativa mexicana que promueve el uso de la tecnología en escuelas y centros comunitarios; el objetivo es proveer acceso a internet y aulas digitales a más de 400 estudiantes de las comunidades locales.

La sostenibilidad financiera es también un elemento clave de la manera en la que hacemos negocios. Trabajamos con socios de la importancia del Fondo de Tecnologías Limpias del Banco Mundial y el Fondo de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo. Además, siempre que sea posible, buscamos tasas de interés favorables, al vincular el financiamiento a nuestro desempeño medioambiental y social.

Ser sostenible es también mitigar los riesgos del proyecto, desde asegurarnos de la transparencia de nuestra cadena de suministro hasta diseñar proyectos rentables que reciban el apoyo de las comunidades en las que operamos. Esto nos permite ayudar a nuestros socios a alcanzar sus objetivos de sostenibilidad, con los beneficios medioambientales, sociales y financieros que requieren.


[1]https://indexamericas.iadb.org/en/Aboutus
[2]http://worldofficeforum.com/wp-content/uploads/2017/11/dow-jones-sustainability-index-mila-constituents.pdf
[3]https://www.spglobal.com/spdji/en/idsenhancedfactsheet/file.pdf?calcFrequency=M&force_download=true&hostIdentifier=48190c8c-42c4-46af-8d1a-0cd5db894797&indexId=91920628
[4]https://www.im.natixis.com/latam/research/latin-america-has-the-greatest-global-demand-for-esg-investments

Llevar adelante un proyecto de energía solar no se trata simplemente de producir electricidad a partir de la luz del sol. Se trata de alcanzar el delicado balance que asegura un óptimo costo nivelado de la energía durante la vida del proyecto, la mejor propuesta de valor y las condiciones financieras ideales. Para alcanzar ese equilibrio los productores de energía solar deben estar a la vanguardia de la innovación en todos los aspectos.

En este sentido hay cuatro maneras de abordar la innovación en el campo de la energía solar. La continua innovación en cada una de estas cuatro áreas es la única forma como los proveedores de energía solar pueden satisfacer tanto a inversionistas como a empresas consumidoras.

INNOVACIÓN TECNOLÓGICA

El primero, y probablemente más obvio, aspecto de la innovación en la industria de la energía solar es la tecnología. Uno de los desarrollos más fascinantes de los años recientes han sido los módulos solares bifaciales, que producen energía por ambas caras. Pero cuando se trata de escoger el mejor módulo, no es suficiente que los productores de energía adopten la última tecnología y esperen que pase lo mejor. No hay duda de que los módulos bifaciales aumentan la producción de energía; pero predecir con exactitud cuánta energía adicional se necesita producir para cubrir los costos de los nuevos módulos requiere investigación y desarrollo por parte del productor de energía, más que solo depender del vendedor de los módulos o de los cálculos de terceros.

En Atlas sabemos por experiencia que en el mundo real hay muchas variables que hay que tener en cuenta. Así que, antes de instalar los módulos bifaciales, construimos nuestro propio laboratorio en una planta de energía y probamos durante un año diferentes tecnologías. Esto nos ha hecho confiar en nuestros módulos y en la cantidad de energía real que pueden producir en un escenario dado. Lo mismo hacemos con los rastreadores y los inversores. Gracias a que ponemos a prueba las tecnologías, podemos ser más eficientes en múltiples variables, algo que no podríamos hacer si solo confiamos en las cifras disponibles en el mercado, especialmente cuando se trata de tecnologías cuya adopción aún no está extendida.

TRANSFORMACIÓN DIGITAL

El mundo de los grandes volúmenes de datos (big data) ya está aquí. En la industria de la energía solar las tecnologías digitales han significado avances, como drones para inspeccionar instalaciones, aprendizaje automático (machine learning) para supervisar plantas y mapas elaborados con datos satelitales.

Como en otras industrias, ser capaz de aprovechar el potencial de la digitalización crea una enorme ventaja competitiva; en este sentido, en Atlas hemos hecho de la digitalización una prioridad.

Un ejemplo es la planta solar Juazeiro, en Brasil. Los grandes proyectos de energía renovable incluyen una subestación que requiere terreno y tiempo para construirla. Al instalar en Juazeiro la primera subestación digital de América Latina empleamos la más avanzada tecnología; pero también incrementamos la productividad, la seguridad y la confiabilidad del suministro. Comparada con una subestación convencional, nuestra subestación digital necesita mucho menos espacio, reduce la cantidad de cable de cobre necesaria y permite una operación más eficiente de la red eléctrica, que incluye su supervisión, evaluación y control[1] .

INNOVACIÓN OPERATIVA

El costo de la energía solar ha disminuido continuamente con el paso del tiempo gracias a las mejoras tecnológicas. Sin embargo, sacar lo mejor de la tecnología para aumentar la confiabilidad del suministro —que al final del día es lo que todo el mundo busca— implica que los productores de energía solar mejoren continuamente su propuesta de valor.

Ofrecer electricidad solo cuando el sol brilla será insuficiente para satisfacer las necesidades de los clientes. Un socio robusto ofrecerá un amplio abanico de soluciones, desde baterías u otras tecnologías de almacenamiento energético hasta redes eléctricas inteligentes que ahorran energía o permiten que los clientes se desconecten de la red cuando lo necesiten.

Con el aprovechamiento de las herramientas operativas, desde sensores hasta inteligencia artificial, Atlas busca continuamente mejoras marginales que mitiguen los riesgos para los clientes, permitan ahorrar y garanticen el suministro de energía.

Nuestro objetivo es ofrecer energía solar de la manera más eficiente posible; esto significa mejorar cada día la forma como hacemos las cosas, desde la operación de los sistemas hasta los métodos de construcción de las plantas.

INNOVACIÓN FINANCIERA Y CONTRACTUAL

Creemos que es importante innovar en la producción y el suministro de energía solar; pero un socio realmente innovador necesita ir más allá.

La estrategia de financiamiento de un productor de energía solar es clave en su manera de llevar a cabo los negocios y en los límites de lo que puede ofrecer. La mayoría de los proyectos de energía solar emplean la tradicional financiación de proyectos que grava el activo en favor de los prestamistas. Aunque esta manera de estructurar el financiamiento es útil en la mayoría de los casos, implica poca flexibilidad, de manera que no es factible combinar diferentes plantas y diferentes compradores, cada uno con su propio contrato de suministro de energía, ni añadir tramos de deuda o proyectos adicionales.

Los productores de energía solar que pueden pensar “fuera de la caja” en lo que respecta al financiamiento pueden disminuir costos, mitigar riesgos y trasladar a sus clientes las ganancias de eficiencia.

En Atlas buscamos continuamente vías para estructurar contratos de suministro más flexibles sin dejar de cumplir nuestros parámetros de riesgo. Dado que empleamos mejores y más complejas prácticas de mitigación de riesgos, podemos diseñar contratos de suministro sólidos y rentables adaptados a las necesidades de nuestros clientes.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE TENER UN SOCIO INNOVADOR?

La innovación se ha convertido en un factor competitivo clave de las empresas en todo el mundo. Una reciente investigación de PwC muestra que, en los últimos tres años, las compañías que innovan han crecido 16% más rápido que aquellas que no lo hacen; y la brecha se ensancha.

En la industria de la energía solar, en la que se manejan contratos de hasta 25 años, escoger un socio sólido, rentable y en crecimiento es fundamental para el éxito de un proyecto. Las compañías más confiables en esta industria son las que mejoran constantemente, pues son las únicas que pueden proveer la confianza necesaria para alcanzar los objetivos establecidos en un contrato de suministro de energía solar.

FUENTES

https://www.energyglobal.com/solar/22082019/atlas-renewable-energy-announces-new-solar-plant-in-brazil/
https://www.pwc.es/es/publicaciones/gestion-empresarial/assets/breakthrough-innovation-growth.pdf
https://www.energyglobal.com/solar/22082019/atlas-renewable-energy-announces-new-solar-plant-in-bra

[1] Source: energygloblal.com

https://www.energyglobal.com/solar/22082019/atlas-renewable-energy-announces-new-solar-plant-in-brazil/