Los proyectos de energía renovable en América Latina han mostrado una notable resiliencia durante la pandemia de la covid-19, si se los compara con otros sectores de infraestructura. Después de superar las dificultades de oferta al comienzo del año (debido a la detención temporal de las fábricas), la construcción de proyectos de energía solar y eólica no ha experimentado las paralizaciones que han afectado a otras industrias.

A medida que nos adaptamos a la nueva normalidad, nos esforzamos en aplicar las mejores prácticas para asegurar la salud y la seguridad de los trabajadores. En este artículo compartimos lo que hemos aprendido y cómo la covid-19 ha demostrado, una vez más, la fortaleza del sector de la energía renovable, aun en medio de una crisis sanitaria global.

Aprender de la experiencia de otros

Para todo el mundo la pandemia es una situación inédita, pero eso no significa que vamos a reinventar la rueda. En Atlas tenemos fuertes relaciones en todo el mundo y las estamos aprovechando. Gracias a nuestros proveedores en China y nuestros experimentados contratistas europeos, hemos aprendido de los países en los que ya se ha pasado lo peor de la pandemia y hemos adoptado sus protocolos como punto de partida para poner en práctica los mejores estándares de seguridad en América Latina.

Protegemos a nuestros trabajadores

Por su misma naturaleza, en los sitios en donde se ejecutan los proyectos de energía renovable es fácil adoptar las medidas de distanciamiento entre las personas. Las turbinas eólicas se disponen con varios cientos de metros entre ellas en espacios vastos y abiertos, y la más pequeña de nuestras plantas solares mide decenas de hectáreas. Esta realidad nos ayuda a mitigar los riesgos de contagio.

Pero confiar en las ventajas de la naturaleza no es suficiente. Para mantener protegidos a nuestros trabajadores, hemos tenido que identificar y controlar muchos factores de riesgo, presentes aun antes de que los trabajadores lleguen al sitio de la construcción.

En este sentido, hemos adaptado los medios de transporte de nuestros trabajadores y contratistas para asegurar que se mantenga la distancia entre las personas. También hemos aplicado métodos profundos y diarios de limpieza y desinfección de los vehículos.

Una vez que los trabajadores llegan al sitio de la construcción, organizamos reuniones diarias en las que discutimos temas relacionados con la covid-19. El objetivo es asegurarnos de que todos estén conscientes de los protocolos de seguridad y dar a los trabajadores la oportunidad de aclarar cualquier inquietud sobre su salud. Además, tomamos medidas para identificar cualquier síntoma relacionado con el coronavirus, como medir la temperatura corporal y realizar cuestionarios para identificar a los trabajadores que hayan estado en contacto con alguna persona expuesta al virus.

Como sabemos que muchos infectados son asintomáticos, somos muy estrictos en proteger a nuestro personal. Por ello revisamos minuciosamente todas las operaciones de nuestra cadena de producción, para suprimir cualquier contacto físico con los proveedores. En los sitios de construcción desinfectamos las áreas comunes y proveemos a nuestros trabajadores con equipo de protección, que incluye máscaras y guantes. Tal como se hace en otros lugares, estamos explorando la posibilidad de ofrecer pruebas remotas de detección de virus, que darían una protección adicional a nuestros trabajadores.

Nuestros sitios de construcción siempre han sido tecnológicamente avanzados, pero en estos tiempos difíciles estamos llevando las cosas un paso más allá. Un ejemplo son los “paseos virtuales de seguridad”, con los cuales nuestros supervisores pueden ahora evaluar, a distancia y por video, el desempeño de los trabajadores, así como su cumplimiento de las medidas de seguridad sanitaria.

Adicionalmente, hemos separado a los trabajadores por grupos, lo que minimiza las interacciones y permite poner en cuarentena a pequeños grupos en caso de que se reporte alguna infección: una manera eficiente de trabajar aun durante la pandemia.

Combatimos la información confusa

Uno de los asuntos más difícil enfrentados por las autoridades sanitarias ha sido asegurar que la población esté adecuadamente informada y desmentir los mitos acerca de la transmisión, el diagnóstico y el tratamiento de la covid-19. Para nosotros la correcta información es un asunto muy importante, porque queremos que todos los participantes e interesados en nuestras operaciones estén alineados en lo que concierne a cómo identificar y mitigar los riesgos de la covid-19.

Nuestro personal médico tiene un papel clave en comunicar a los trabajadores la información acerca de la enfermedad y en asegurar que comprendan que las precauciones que toman en el trabajo son también necesarias fuera de él para proteger a sus familias. Además, nuestro personal de enlace con las comunidades en las que operamos ha producido material con información confiable que comunicamos por medios y redes sociales.

Trabajamos juntos como un ecosistema

No trabajamos en un silo, y en estos tiempos difíciles hemos aprendido que los canales de comunicación abiertos son claves para alcanzar las metas. La generación de energía renovable tendrá un papel clave en la transformación económica que vendrá después de la pandemia, y nos corresponde cumplir nuestros compromisos con los proyectos. Nuestros estrechos lazos con autoridades locales, con las comunidades donde operamos y con nuestros contratistas han sido vitales, y hay un común entendimiento de que necesitamos trabajar juntos mientras nos adaptamos a la nueva normalidad.

Hemos visto reacciones positivas por parte de nuestros contratistas, que nos han hecho sugerencias y recomendaciones basadas en su experiencia. Este giro hacia la búsqueda de modelos y el intercambio de conocimiento ha dado como resultado la creación de mejores prácticas que van más allá de lo exigido por la legislación, y que servirán para aumentar la resiliencia en la industria.

Por su parte, las autoridades locales, conscientes de la necesidad de salvaguardar los empleos así como la salud de sus comunidades, han facilitado la transferencia de conocimiento entre las empresas que operan en sus jurisdicciones, para apoyar la culminación de proyectos que traerán tanto empleo como energía limpia a la población. Creemos que este nuevo foco en la cooperación permanecerá y ayudará a mejorar la eficiencia de la industria.

Avanzar por la curva de aprendizaje

Vivimos tiempos sin precedentes, y todavía nos estamos adaptando. Sin embargo, nuestra experiencia nos enseña que, al menos en lo que respecta al sector de la energía renovable, los impactos de la covid-19 pueden ser gestionados con éxito, hasta el punto de que no prevemos ningún obstáculo en la ejecución de los proyectos en los meses por venir. En este sentido, el mundo puede seguir invirtiendo en los proyectos de energía renovable que crean cientos de miles, e incluso millones, de empleos.

La demanda de energía renovable sigue siendo grande en América Latina, y al aplicar los mejores estándares de la industria para proteger a la gente de la covid-19, aseguramos la sostenibilidad de nuestros proyectos en los muchos años por venir.

FUENTE
Entrevistas a ejecutivos de Atlas Renewable Energy, mayo 2020.

El mercado de las energías renovables en América Latina ha experimentado una dramática transformación en los últimos años: los riesgos políticos, las tendencias en las inversiones, los avances tecnológicos y los choques externos han afectado de muchas maneras al sector. A medida que la pandemia del covid-19 sacude como nunca las economías del mundo, desde Atlas mostramos las tendencias del mercado latinoamericano y ofrecemos nuestra perspectiva del futuro del sector.

El sector de la energía resiste en medio de la ralentización de los proyectos de infraestructura

A medida que se calculan los costos económicos y humanos de el covid-19, comienza a revelarse el impacto de la pandemia sobre los proyectos de infraestructura. El coronavirus ha cerrado fábricas, detenido la producción y retrasado los embarques. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés) calcula una caída potencial de las exportaciones mundiales del orden de los 50.000 millones de dólares solo en el primer trimestre de 2020[1].

Del lado de la demanda, debido a que los recursos financieros y humanos de los gobiernos están ocupados en combatir la pandemia, los proyectos de infraestructura que estaban en marcha se han detenido y los que estaban previstos se han cancelado. Con el confinamiento aún vigente en muchas regiones, las compras de los gobiernos se han paralizado, mientras que las restricciones operativas y la incertidumbre económica aplazan la inversión privada en muchos proyectos de infraestructura.

La situación en el sector de la energía es distinta. Dado que mucha de la actividad económica depende de la electricidad; el mantenimiento, y aún la expansión para su acceso se han convertido en prioridades. De hecho, los gobiernos en América Latina han catalogado como claves a los proyectos de energía, aun durante el confinamiento.

La demanda por las energías renovables se mantiene, incluso frente a la caída del consumo de electricidad

Esto no quiere decir que todo esté bien en el sector de la energía. La pandemia ocasionada por el covid-19 ha causado el mayor colapso de la energía global en más de siete décadas, con una caída de 6% de la demanda en 2020, el equivalente a perder toda la demanda de la India, el tercer país con mayor consumo energético del mundo[2].

La peor parte de este colapso energético se la lleva el carbón, cuya caída es tal que es posible que esta industria no se recupere.

Las estadísticas apoyan nuestro parecer: durante todo un mes, en el Reino Unido no se encendió un solo trozo de carbón para producir electricidad, el período ininterrumpido más largo desde 1882. Suecia cerró dos meses antes de lo previsto su última planta de producción de electricidad con base en carbón. Y por primera vez en la historia, este año Estados Unidos producirá más energía a partir de fuentes renovables que de carbón. No creemos que el carbón regrese en el futuro próximo, mucho menos cuando las preocupaciones sobre las emisiones de carbono y el cambio climático han puesto dudas sobre la aprobación de nuevos proyectos.

La caída de la demanda de casi todos los combustibles es, en general, enorme, especialmente de carbón, petróleo y gas. Pero las energías renovables se mantienen, de acuerdo con un reciente reporte de la Agencia Internacional de la Energía. Según este organismo, las energías solar y eólica están en camino de aumentar la producción de energías renovables en un impresionante 5%, mientras los gobiernos aprovechan la baja demanda para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y hacer la transición hacia las energías limpias.

Adicionalmente, dado que la pandemia golpea las finanzas de las empresas, estas están comenzando a buscar fuentes de energía más económicas, de manera de reducir sus costos; el resultado es un impulso adicional a la demanda por las energías eólica y solar. Como resultado, el sector energético que emergerá de la crisis económica actual será bastante distinto: las energías renovables darán forma al futuro de la energía.

Los avances tecnológicos disminuyen los costos

Una de las más obvias razones por las que a las energías renovables les va bien, particularmente en América Latina, son sus bajos costos. Esta tendencia a la baja de los precios se va a consolidar aún más, a medida que los avances tecnológicos hagan que las energías solar y eólica sean más baratas (y sobre todo, mejores).

Y no lo decimos nosotros. El más reciente informe de la Agencia Internacional para las Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés) muestra que la energía renovable no subsidiada es hoy la fuente de energía más asequible en muchos lugares y mercados, y que los costos seguirán reduciéndose en la próxima década.

Mientras tanto, las mejoras en los sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías —que pueden incorporar grandes cantidades de energías solar y eólica a los sistemas de energía—, así como el aumento de las redes inteligentes y de los sistemas de medición en América Latina harán que la producción de electricidad renovable a bajo costo sea la punta de lanza de la transformación del sector energético de Latinoamérica hasta 2050.

Una nueva perspectiva financiera

A medida que los gobiernos traten de superar los efectos económicos de la pandemia, los inversionistas aumentarán sus demandas por obtener retornos seguros, rentables y predecibles. Los proyectos de energías renovables (ya operativos o completamente nuevos) de empresas como la nuestra, con una robusta experiencia en la industria, cobran aún más sentido en tiempos como este.

De hecho, como las energías eólica y solar ya no se consideran tecnologías incipientes, los inversionistas se sienten cada vez más cómodos en estos sectores. Los más recientes datos de BloombergNEF lo prueban: la inversión mundial en energías renovables escaló a 282.000 millones de dólares en 2019, 1% más que el año anterior, incluso en un ambiente de negocios global moderadamente optimista.

En América Latina, este crecimiento fue sustancialmente mayor. En 2019, la inversión en energías renovables en Brasil aumentó 74%, hasta los 6.500 millones de dólares; en México fue de 4.300 millones, un 17% más, mientras que en Chile alcanzó los 4.900 millones, cuatro veces más. Solo Argentina fue la excepción, con una caída de 18%.

La inversión en el sector llega de todos lados. En los últimos cinco años, los mayores bancos de inversión han incrementado su financiamiento de largo plazo, y también los mercados de capital han confiado en el sector. Esta oferta de opciones permite a los promotores obtener recursos de manera más eficiente, tanto en términos de costos como de plazos, que se traducen en una disminución de los costos de la electricidad, lo que a su vez hace que se puedan obtener contratos al menor precio.

Además, la creciente tendencia hacia unas finanzas sustentables está dando dividendos en el mercado de las energías renovables de América Latina, con bonos verdes grado inversión que impulsan la construcción de numerosos proyectos en la región. Nuestra reciente colocación privada de 253 millones de dólares con DNB Markets para refinanciar a Javiera y construir Sol del Desierto, dos plantas de energía solar en el norte de Chile, es hasta hoy la mayor colocación privada “verde” para financiar una planta fotovoltaica en América Latina. Mientras tanto, estructuras financieras innovadoras, como los 114 millones de dólares en bonos que emitimos para nuestras plantas solares El Naranjal y Del Litoral, en Uruguay, demuestran la habilidad de los actores nacionales para armar una estructura de capital sólida. La emisión fue colocada por DNB Markets y la Corporación Interamericana de Inversiones, y fue dispuesta como una estructura de bonos clase A y clase B con un tramo grado inversión y otro tramo grado subinversión, ambos a tasas atractivas y largos plazos.

El auge de los PPA corporativos

Sin embargo, estructurar el tipo adecuado de financiamiento es solo la mitad de la batalla. Para los inversionistas, la clave de su decisión es la habilidad de un productor de energía para firmar contratos de suministro con consumidores con sólidos indicadores financieros.

Debido en gran parte a la presión sobre las empresas para que adopten soluciones energéticas sostenibles y económicas, en América Latina han cobrado auge los acuerdos de compraventa de electricidad (PPA, por sus siglas en inglés), en los que las empresas compran electricidad directamente a productores de energía independientes y no a empresas de servicios públicos.

En este sentido, 2019 fue un año récord para los PPA en América Latina. Ese año, las empresas compraron 2 gigavatios de energía limpia (tres veces más que en 2018). Estas compras se incrementarán a medida que un creciente número de compañías reduzcan sus emisiones, en línea con el Acuerdo de París y con iniciativas como la RE100, en la que las grandes empresas se comprometieron a cubrir todo su consumo de electricidad con energías limpias.

Pero no son sólo las consideraciones de sustentabilidad las que impulsan esta tendencia. La liberación de los mercados juega también su parte. En efecto, en Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Perú se han promulgado reglamentos que facilitan el acceso de los consumidores a los contratos bilaterales de adquisición de energía y a los mercados de energía al contado; con esos acuerdos las empresas pueden obtener ventajas financieras y económicas, como capacidad para predecir los precios a largo plazo y para protegerse frente a los incrementos de los precios.

A medida que crecen los mercados de producción y almacenamiento de energía renovable, más estructuras innovadoras están disponibles para difundir los PPA corporativos a un número mayor de clientes. La tendencia es hacia suscribir menos contratos take-or-pay (que obligan al comprador a pagar por la energía, independientemente de si el vendedor la entrega o no) y más acuerdos adaptados a las necesidades energéticas de los clientes.

La inversión y las políticas energéticas apoyan la transición hacia las energías renovables e impulsan la economía

Durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático efectuada en Madrid en 2019, una iniciativa regional coordinada por la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) propuso que al menos 70% de la electricidad producida en 2030 en la región se obtenga a partir de energías renovables. El acuerdo, suscrito por Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, Paraguay y Perú, está abierto a incorporar otros países. La intención del acuerdo es también aprovechar el extraordinario progreso alcanzado en América Latina gracias a las reformas aplicadas por los gobiernos, cuyo objetivo ha sido atraer inversiones a la industria de las energías renovables.

América Latina continuará a la vanguardia en su esfuerzo para aumentar la participación de las energías renovables en su matriz energética, aún en el incierto escenario político de algunos países. De hecho, si bien en sus inicios los gobiernos suelen proponen nuevas políticas de inversión y de energía que afectan el apetito de los inversionistas, el compromiso general con las energías limpias se ha mantenido bastante constante en Latinoamérica.

La continua rentabilidad de la energía renovable ofrece un marcado contraste con otras inversiones en la región; muchos ven al sector como una apuesta segura en estos tiempos turbulentos. De hecho, más que ser una apuesta segura, creemos que las energías renovables ayudarán a acelerar la recuperación económica de América Latina después de la covid-19.

Tierra de oportunidades, con el socio correcto

El mercado de la energía renovable en Latinoamérica se encuentra en un punto de inflexión, listo para expandirse y para ayudar a la recuperación económica después de la covid-19. Con políticas energéticas y de inversión favorables y una demanda de energía limpia en aumento, la región ofrece un panorama sin precedentes para inversionistas capaces de comprender el mercado.

Pero no todas las oportunidades son iguales. Para lograr sacar provecho de la actual revolución de la energía verde en América Latina, los inversionistas deben asegurarse de contar con socios confiables capaces de diseñar transacciones favorables basadas en una gestión de riesgos consistente y en contratos de financiamiento estables y a largo plazo con promotores solventes.

Atlas es una empresa líder en la generación de energía renovable con operaciones en América Latina. Con una de las bases de activos solares más grandes de la región, Atlas se especializa en desarrollar, construir y operar proyectos de energía renovable a gran escala adaptados a las necesidades energéticas de América Latina. Para mayor información: contacto@atlasren.com

FUENTES


[1] https://unctad.org/en/pages/newsdetails.aspx?OriginalVersionID=2297

[2] https://www.weforum.org/agenda/2020/05/covid19-energy-use-drop-crisis/

Los acuerdos privados o corporativos de compra de energía renovable (PPA) se han extendido como nunca antes en América Latina, aunque aún falta mucho para que su adopción esté plenamente generalizada. A medida que aumenta la presión sobre las empresas para que encuentren soluciones energéticas sostenibles y económicas, se espera que la demanda por los PPA se incremente, hasta que se conviertan en una característica del panorama energético de la región. Encontrar el socio adecuado que guíe a las empresas sobre las alternativas disponibles será clave para que esta tendencia se afiance.

Latinoamérica ha sido testigo del crecimiento de los acuerdos corporativos de compra de energía (PPA, por sus siglas en inglés) en los últimos años, mediante los cuales las empresas compran electricidad directamente a proveedores independientes en lugar de a una empresa de servicios públicos. En 2019, las empresas de la región compraron un récord de 2 gigavatios (GW) de energía limpia mediante PPA, tres veces más que en 2018.

Mientras crecen los mercados de producción y de almacenamiento de energía en América Latina, nuevos tipos de contratos permiten que la compra acordada de energía sean una opción para un mayor número de actores. La tendencia es hacia suscribir menos contratos take-or-pay (que obligan al comprador a pagar por la energía, independientemente de si el vendedor la entrega o no) y más acuerdos adaptados a las necesidades energéticas de los clientes.

¿Cómo funcionan los PPA?

Ser capaz de proveer la energía requerida por el cliente es clave para la adopción de los PPA. Las empresas tradicionales de servicios públicos de la región siguen siendo entidades muy reguladas, por lo que su modelo de negocio no siempre cuenta con los mecanismos o los incentivos necesarios para responder a las solicitudes de los clientes en materia de energía renovable.

Aunque algunas empresas en el mundo han optado por generar su propia energía renovable, como los centros de datos, esto no siempre es factible ya que aleja a las compañías de su negocio principal y requiere que las compañías tengan los terrenos para construir el proyecto que satisfaga su demanda energética.

Aquí es donde entran en juego los PPA. En resumen, un PPA es un contrato a largo plazo para comprar energía directamente a un productor, a menudo por un precio fijo, en vez de usar las tarifas de las compañías de distribución local. Si bien cada acuerdo es diferente y se adapta a las necesidades del comprador de energía, los principios básicos de los PPA son los mismos.

Los PPA físicos son la forma tradicional de estos acuerdos: el comprador suscribe un contrato a largo plazo para adquirir la energía generada por un proyecto de energía renovable, por lo que hay una entrega física de la energía producida.

En las jurisdicciones en las que no se permite la venta directa de energía al por menor, o en las que un PPA físico no es una solución óptima, la alternativa es el PPA virtual o financiero. Se trata de un contrato comercial en el que una empresa compra electricidad a una tarifa negociada. La energía se vende a la red local a precio de mayorista, y el comprador y el vendedor liquidan la diferencia entre la tarifa negociada y el precio de mayorista mediante un contrato por diferencia (CFD, por sus siglas en inglés). Aunque suene más exótico, el PPA virtual cumple en esencia el mismo objetivo que el PPA físico.

¿Por qué las empresas adoptan los PPA?

En los próximos años aumentará el número de empresas que adopten PPA para satisfacer sus necesidades energéticas; lo anterior como resultado, entre otras razones, al compromiso adquirido por muchas empresas en la lucha contra el cambio climático que es una gran amenaza para América Latina. La región, que alberga algunos de los activos ambientales más sensibles del mundo, se está pronunciando en contra de la crisis climática. Se trata de un activismo verde dirigido por jóvenes —el mismo activismo que hizo de Greta Thunberg un nombre familiar—, que se está convirtiendo en una característica habitual en ciudades como Río de Janeiro y Bogotá.

Para muchas compañías, las energías renovables son una forma de conectar con los clientes que tienen conciencia ambiental; de allí que un número creciente de empresas se hayan comprometido a reducir las emisiones para cumplir con lo establecido por el Acuerdo de París.

Pero no son solo los factores relacionados con la sostenibilidad los que están impulsando los PPA en Latinoamérica. En Estados Unidos y Europa las energías renovables están muy subsidiadas para fomentar su producción. Por el contrario, en América Latina las energías renovables son cada vez más la fuente de energía más asequible en muchos lugares y mercados, sin necesidad de emplear subsidios. Gracias a los continuos avances tecnológicos y a la disminución de los precios; cada vez más empresas querrán emplear las energías renovables para aprovechar la reducción de costos.

Las regulaciones son también otro factor de impulso de las energías renovables. En efecto, en Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Perú se han promulgado reglamentos que facilitan el acceso de los consumidores a los contratos bilaterales de adquisición de energía y a los mercados de energía al contado; el resultado es que con esos acuerdos las empresas pueden obtener ventajas financieras y económicas.

Si bien todo contrato se hace a la medida, cuanto más largo sea el plazo por el que se firme el PPA, más oportunidades tendrá el vendedor de ofrecer precios más bajos. Con plazos de hasta 25 años, los PPA ofrecen la oportunidad de fijar precios bajos para los años venideros, lo que protege a los compradores corporativos ante una futura volatilidad de los precios de la energía. Esta menor exposición a la volatilidad ofrece la oportunidad de aumentar la visibilidad de los costos desde la perspectiva del capital de explotación, una ventaja fundamental en un momento en el que las perspectivas económicas siguen siendo inciertas.

Mientras tanto, con varias empresas de la región comprometidas a operar en un futuro próximo con electricidad 100% renovable, los acuerdos bilaterales con un productor de energía renovable ofrecen una ganancia rápida para cumplir los objetivos ambientales. La firma de PPA de energía renovable pueden ayudar a las empresas a reducir las emisiones de carbono de manera transparente y trazable, y les brinda la oportunidad de hacer que su marca sea más ecológica y sostenible.

Otra característica innovadora de estas estructuras que ha surgido con fuerza en Brasil hasta volverse tendencia, es la suscripción de PPA en dólares, que reduce los riesgos relacionados con la volatilidad de las monedas nacionales. Varios de los PPA firmados recientemente entre Atlas Renewable Energy y las empresas brasileñas son un buen ejemplo de ello. Atlas ha acordado PPA en dólares para nuevas inversiones en proyectos que ascienden a más de 350 millones de dólares y que implican el suministro de más de 1.180 GWh por año, en contratos por 15 años con grandes empresas industriales.

¿Para quiénes son los PPA?

Las empresas de tecnología dominan en el mundo la adquisición de energía limpia mediante PPA, debido a sus grandes y crecientes necesidades. En 2019, el principal comprador de energía limpia del mundo mediante un PPA fue Google, con 2,7 GW, una cantidad que supera a cualquier otra empresa. En Latinoamérica, son las empresas mineras las que encabezan la demanda de energía limpia, particularmente en Brasil y Chile.

Sin embargo, a medida que las empresas son cada vez más conscientes de las oportunidades de la energía limpia ―como la reducción significativa de las emisiones de CO2 y la capacidad de impulsar la competitividad debido a la rápida disminución de los costos―, se despierta el interés de una amplia gama de sectores: desde la manufactura a la venta al por menor, el procesamiento, el transporte, los centros de datos, y el petróleo y el gas. Las posibilidades son casi infinitas: desde cervecerías que buscan formas sostenibles de operar, hasta compañías químicas que encuentran maneras más económicas de satisfacer sus necesidades energéticas. Los PPA bilaterales de energía renovable pueden proporcionar lo que estas empresas buscan.

Los PPA tampoco se limitan a las grandes multinacionales. En el mundo hay una tendencia creciente entre pequeñas empresas de una misma industria que se agrupan para sumar su demanda de energía y negociar en conjunto un PPA. Esta tendencia se consolidará en América Latina en la medida en que más y más compañías decidan aprovechar la disminución de los costos y los precios predecibles de la energía eólica y solar.

Una tendencia en crecimiento

Aunque la adopción de los PPA corporativos en América Latina tiene una evolución más lenta con respecto al resto del mundo, creemos que esto se debe principalmente a la falta de conocimiento sobre los beneficios que ofrecen. En este sentido, Atlas Renewable Energy es un socio ideal para los grandes consumidores de energía que buscan reducir sus costos y limpiar su huella de carbono.

Nuestro equipo de Atlas Renewable Energy tiene sólida formación y experiencia en la estructuración de PPA corporativos, desde su conceptualización hasta su operación. De hecho, es el mismo equipo que en 2012 firmó el primer PPA solar en América Latina. Hemos visto una amplia reforma regulatoria en muchos de los mercados en los que operamos, que ha allanado el camino para que las empresas firmen contratos bilaterales de energía renovable. Los PPA corporativos ya son comunes en América del Norte, Europa, el Medio Oriente y África, y a medida que en América Latina haya más información, los PPA corporativos irán cobrando fuerza.

En los próximos años habrá más PPA corporativos de energía solar y eólica tanto en Latinoamérica como en el mundo. No importa la industria o la geografía: es posible encontrar un PPA que se adapte a las necesidades específicas de cada empresa. Encontrar el socio adecuado para desarrollar una solución ágil, de bajo costo y sin preocupaciones dará a las empresas una ventaja competitiva, que les permitirá demostrar unas verdaderas credenciales sostenibles, al mismo tiempo que disminuirán sus costos de operación y obtendrán seguridad energética.

Fuentes:

https://www.bakermckenzie.com/-/media/files/insight/publications/2018/07/fc_emi_riseofcorporateppas_jul18.pdf?la=en
https://pv-magazine-usa.com/2017/03/20/solar-goes-corporate-the-rise-of-the-bilateral-ppa/

La pandemia del covid-19 está arrastrando a la economía mundial hacia su primera recesión desde 2009. América Latina comienza a sentir la presión. Además, mientras los gobiernos adoptan medidas de emergencia y los líderes corporativos implementan estrategias para reducir sus costos, una vuelta a la normalidad se vislumbra a lo lejos. Sin embargo, la energía renovable podría allanar el camino hacia la recuperación y abrir las puertas a un futuro sostenible y equitativo.

A medida que el coronavirus agita los mercados, la caída de la actividad económica mundial perjudica las exportaciones de bienes y servicios de América Latina, irrumpe en las cadenas de suministro y endurece las condiciones financieras. En los mercados en los que trabajamos, las compañías se esfuerzan por reducir costos y los gobiernos intentan mitigar los efectos sanitarios, sociales y económicos del virus con medidas de restricción de movimiento, programas de liquidez monetaria y estímulos fiscales.

No obstante, si bien las medidas a corto plazo han servido para abordar los desafíos inmediatos de la pandemia, creemos que para lograr una resiliencia sostenible a largo plazo es fundamental definir una estrategia energética sólida con visión a futuro en la que, sin duda, las energías renovables serán clave.

Las empresas reducen sus costos

En los mercados latinoamericanos donde operamos, los líderes de negocios intentan equilibrar sus costos, evaluar sus ingresos futuros y desarrollar planes comerciales. De hecho, casi dos tercios de las empresas latinoamericanas están preocupadas por el impacto económico de la crisis y un 54% ha reducido drásticamente sus gastos de personal, según la consultora global Mercer.

Si bien estas son soluciones inmediatas, la crisis del coronavirus necesitará una visión a largo plazo para enfrentar la posible reducción del PIB latinoamericano en casi un 5% en 2020 y la brusca disminución de la demanda de bienes y servicios a medida que el distanciamiento físico afecta la forma en la que la población invierte sus recursos.

Según el sector industrial, la energía eléctrica puede estar entre el primer y el cuarto costo operativo más grande de las empresas. De allí que las compañías hagan cambios en sus estructuras de costos y tomen decisiones sobre el suministro y consumo de energía.

Una de las medidas para lidiar con los costos de la energía son los contratos de compraventa de electricidad (PPA, por sus siglas en inglés), mediante los cuales las empresas adquieren energía eléctrica de productores independientes en lugar de una empresa de servicios públicos. Tales contratos han aumentado en popularidad en los últimos años, tanto que en 2019 se triplicaron en América Latina.

Estos acuerdos entre un comprador corporativo y un productor independiente de energía establecen la compra de electricidad a un precio fijo durante un período. Para los compradores corporativos, esto se traduce en visibilidad y seguridad en relación con los costos futuros de la electricidad, así como también en protección contra la volatilidad de los precios de la energía, algo clave en el mundo que vendrá después del covid-19.

En este sentido, nuestro equipo fue el primero en implementar un PPA privado solar en Chile hace aproximadamente ocho años, y desde entonces hemos expandido su éxito a Brasil y México. Nos basamos en el hecho de que las compañías de todas las industrias están cada vez más interesadas en encontrar una estrategia energética que respalde sus presupuestos en estos tiempos de incertidumbre. Creemos que tal interés seguirá aumentando.

Los gobiernos buscan energías renovables para competir

Al igual que en el resto del mundo, las personas en América Latina han apelado a sus gobiernos ante la crisis del coronavirus. En este panorama, los gobiernos percibidos como eficaces en su actuación han recibido apoyo público, pero se necesitarán medidas de mayor alcance para lograr una economía estable durante los próximos meses y años.

Mientras que los gobiernos superan la fase de las decisiones inmediatas y empiezan a tener una visión de largo plazo de la situación, una transformación energética basada en las energías renovables puede apoyar una recuperación resiliente y equitativa que no deje a nadie atrás.

Nosotros mismos lo hemos experimentado con nuestros proyectos que brindan energía limpia y más económica en toda la región. Además, no somos los únicos que creemos en el potencial de la energía renovable. La Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés) afirmó en su estudio Global Renewables Outlook, publicado en abril de este año, que incluir a la transición energética como parte integral del plan general de recuperación produciría ganancias al PIB mundial de casi 100 billones de dólares entre hoy y el año 2050.

En este sentido, los países latinoamericanos están a la vanguardia. Sus gobiernos ya establecieron un objetivo en común: en 2030, 70% de la electricidad de la región debe provenir de fuentes renovables, más del doble en comparación con la meta de la Unión Europea. Además, en el Acuerdo de París sobre el cambio climático el 81% de las contribuciones nacionalmente determinadas de América Latina tienen objetivos cuantificados de energía renovable, mientras que en el resto del mundo este porcentaje es menor: 67%.

De allí que, en lugar de permitir que el covid-19 empeore la tragedia con obstáculos a la transición hacia una energía limpia, creemos que los gobiernos latinoamericanos tienen una oportunidad sin precedentes para acelerar esa transición. La clave es aprovechar la situación actual para que lleven sus ambiciones climáticas a otro nivel y lancen paquetes de estímulo sostenibles centrados en la energía limpia.

Con costos muy inferiores en comparación con las plantas de energía tradicionales, muchas tecnologías de energía renovable pueden desarrollarse con relativa rapidez; con ellas se puede ayudar a que las industrias se recuperen y crear hasta 3,2 millones de empleos en la región, lo que compensa, al menos parcialmente, los impactos sociales y económicos ocasionados por el coronavirus.

Mientras los precios del petróleo caen, las energías renovables son un refugio para los inversionistas

El covid-19 no es la única crisis que sacude la economía de América Latina. El colapso de los precios del crudo, que han caído muy por debajo del costo marginal por barril de la mayoría de las empresas petroleras de la región, ha puesto en modo de espera los proyectos de exploración y producción de crudo. Además, el exceso de oferta y la caída de la demanda han obligado a los inversionistas (cada vez más adversos al riesgo) a abandonar sus inversiones en petróleo, mientras las acciones y los bonos de productores como Ecopetrol, Petrobras y Pemex caen significativamente.

La imprevisible rentabilidad de las inversiones en hidrocarburos ha dado más argumentos a favor de la energía renovable. Hasta hace muy poco, los combustibles fósiles aún tenían ventajas sobre la energía renovable. Ya no. De hecho, la energía renovable no subsidiada de América Latina se ha convertido en la fuente de energía más asequible para numerosos países y mercados. Por ello esperamos ver un aumento en el número de inversionistas que apuestan por la energía solar y eólica como una alternativa confiable, asequible y escalable, y que inyectan fondos en nuevos proyectos que respaldarán la transición hacia un mayor uso de energía limpia en la región.

Un vistazo al futuro

La capacidad de la energía renovable para apoyar la recuperación posterior al coronavirus no se trata solo de un asunto económico. Está relacionado también con la mejora de las condiciones de salud y la calidad de vida en las ciudades de América Latina.

En los últimos meses hemos sido testigos de lo que podría ser posible con un sistema de energía más limpio. De acuerdo con Carbon Brief, la crisis del coronavirus podría causar la mayor disminución anual de las emisiones de carbono de la historia. América Latina ha sido testigo de ello, dado que es la región más metropolizada del mundo (80% de su población vive en ciudades). En Santiago de Chile, por ejemplo, una de las metrópolis con problemas ambientales más graves, la contaminación del aire ha disminuido 30%, y desde Bogotá hasta Belo Horizonte se han viralizado en las redes sociales imágenes increíbles de cielos despejados.

Esta nueva conciencia sobre lo que podría deparar el futuro si se tomaran las decisiones energéticas adecuadas aumentará la presión sobre los gobiernos y las corporaciones por parte de la población joven y políticamente activa de la región, para poner freno a los casos más críticos de contaminación del aire en las ciudades.

La pandemia del coronavirus será el inicio de cambios profundos y duraderos. En ese sentido, las empresas, los gobiernos y los inversionistas tienen en este momento una oportunidad única para ejercer el liderazgo una vez que se supere la crisis del coronavirus. Creemos que estarán en la cresta de la ola aquellos que en sus estrategias de negocios se embarquen en la ruta del consumo, la producción y el progreso sostenibles hacia objetivos de reducción de emisiones de carbono.

En nuestra opinión, las oportunidades de la energía renovable en términos de ahorro de costos, beneficios ambientales y creación de empleos pondrán a esta energía en un lugar privilegiado para convertirse en la columna vertebral del crecimiento, mientras la región traza su camino hacia la recuperación

Fuente:

https://www.irena.org/publications/2020/Apr/Global-Renewables-Outlook-2020

https://www.latinamericahydrocongress.com/en/news-en/latin-america-sets-a-collective-renewable-target-of-70-by-2030-more-than-double-the-eu

La innovación en energía solar se pone a prueba en una de las primeras plantas de energía solar de América Latina.

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Con su iniciativa social, Atlas Renewable Energy ofrece acceso a internet a los niños en las áreas rurales de México.

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Al igual que la tecnología, las energías renovables se benefician de los avances sistémicos constantemente. Sin embargo, no todos los avances vienen en forma de paneles solares más eficientes, sino que también provienen de la construcción de innovaciones financieras.

El financiamiento es esencial para que la industria de energías renovables pueda progresar. En otras palabras, la industria no puede avanzar si no cuenta con un financiamiento capaz de proveer los fondos necesarios para el desarrollo de un proyecto. Los nuevos métodos de financiación han creado una serie de oportunidades para los inversionistas; al mismo tiempo contar con mejores estructuras financieras se traduce en precios de energía más bajos para los consumidores. Respaldar los proyectos de energía renovable a gran escala no sólo permite que los precios de energía sean más asequibles para los consumidores, sino que fomenta el crecimiento económico de la región y un mayor despliegue de este tipo de proyectos.

Atlas Renewable Energy Abre Nuevos Caminos

La expansión de Atlas Renewable Energy está enfocada en los mercados emergentes de Latinoamérica. Gracias a las continuas innovaciones financieras y tecnológicas, y a un historial profundo en materia de desarrollo, financiamiento y ejecución, hemos podido ofrecer 1.2 GW de proyectos contratados en la región y apuntamos a crecer 1.5 GW adicionales durante la próxima década. Creemos que construir modelos económicos  a la medida nos permite tener una estructura financiera personalizada que nos permite entender los posibles riesgos de forma más precisa, un avance que puede ser tan importante como las mejoras de tecnología solar y que se traduce en precios más bajos para los consumidores finales.

A través de diferentes estructuras de financiamiento hemos logrado desarrollar varias plantas solares en toda la región. Un ejemplo claro, fue la financiación o de los proyectos Litoral y Del Naranjal que se llevó a cabo en Uruguay, donde el cliente de la energía producida es la compañía estatal de energía eléctrica (UTE). Dicha compañía requirió un contrato de compra de energía (PPA por sus siglas en inglés; power purchase agreement) por una duración mayor a 25 años, lo que representó un desafío interesante porque la mayoría de los bancos que pueden financiar este tipo de proyectos manejan plazos de  10 o 15 años y algunos pocos 18 años. Para resolver esto utilizamos una nueva estructura de financiación en la que dos colocaciones privadas a largo plazo (ej. bonos) se emitieron en Estados Unidos, permitiendo a inversionistas de todo el mundo participar con diferentes asignaciones de riesgo. Cabe destacar que estos inversionistas de bonos suelen estar más acostumbrados a horizontes de tiempo más largos.

El acuerdo estaba compuesto por un bono senior calificado como grado de inversión (investment grade) de 103 millones de dólares. El resto provino de un bono de deuda subordinada por un total de $ 11.5 millones, de los cuales el fondo de inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), una filial del Banco Mundial, asumió financiar una parte proporcional. DNB Markets Inc. actuó como coorganizador y agente de colocación de los bonos senior y subordinados, que tienen una duración de 24 años y 15 años, respectivamente. Pasados esos años, los inversionistas culminan sus inversiones y Atlas Renewable Energy continúa operando y abasteciendo los requisitos de energía por el resto del contrato de compra de energía.

El acuerdo contó con el respaldo del Banco Interamericano de Desarrollo como prestamista oficial y fue organizado bajo una estructura de bonos A/B que incluía los tramos de notas principales y subordinadas. Esta colaboración fue un acuerdo novedoso en el contexto de los proyectos renovables en América Latina y permitió que Atlas Renewable Energy recibiera el premio otorgado por  Bonds & Loans Latin America Awards, en la categoría de Bonos Estructurados del Año. Lo más interesante del acuerdo es que demostró que los inversionistas internacionales pueden y quieren participar en el desarrollo energético de la región, que se pueden asegurar períodos a largo plazo con precios atractivos y que esta nueva estructura de financiamiento puede servir como modelo para resolver las necesidades de capital a largo plazo de la región. También es un testimonio a la estabilidad de las tecnologías renovables; que los inversionistas reconocen como de bajo riesgo y fiable a largo plazo.

Ceremonia de premiación en Bogotá, donde Carlos Barrera – CEO y Michael Shea – Head of Structured Finance recibieron el premio, el pasado 25 de abril.

Beneficios del Bono B

Financiar bajo la estructura de un Bono B permite la expansión de otras fuentes de  financiación, como los mercados de capital para inversionistas privados que actúa como marco multilateral y que proporciona una alternativa sólida y adecuada al financiamiento bancario o al financiamiento tradicional de los mercados de capital. Este tipo de financiamiento se resguarda en la política de riesgos del BID, que ejerce su rol como “prestamista titular”, lo que trae liquidez adicional y mayor valor potencial a las transacciones.

Innovación en el Mercado de Capitales para el Desarrollo de Energía Solar Fotovoltaica

Los parámetros requeridos para lograr que un bono cuente con una clasificación de grado de inversión en el desarrollo de proyectos solares (energía verde) siguen siendo bastante onerosos y conservadores. Desde la perspectiva de los flujos de efectivo, un bono con grado de inversión requerirá un porcentaje relativamente bajo de los ingresos de la planta solar para pagar la deuda asociada (en comparación con los préstamos bancarios a largo plazo, por ejemplo). Dado el historial de la tecnología fotovoltaica como una clase de activo, existe un amplio interés de los inversionistas por la exposición a flujos de efectivo adicionales a una tasa de rendimiento competitiva (hasta aproximadamente el 80% en el caso de los préstamos bancarios a largo plazo), especialmente cuando hay un componente mercantil limitado. Por esta razón, la incorporación de un tramo subordinado proporciona una solución interesante para lograr relaciones de apalancamiento más sólidas, lo que finalmente resulta en precios de energía más bajos para los consumidores finales. La innovación financiera puede desempeñar un papel clave en el crecimiento de las energías renovables en Latinoamérica. Si se hace correctamente, puede ofrecer nuevas posibilidades para los inversionistas, tasas de rendimiento atractivas y ahorros de energía para los consumidores. Estos logros, que tienen beneficios para todas las partes involucradas, subrayan el potencial y el enorme futuro que tienen las energías renovables en América Latina. Esa es una de las razones por las que somos tan optimistas sobre la industria y el potencial de la región y reafirmamos nuestro compromiso día a día para aportar nuestra experiencia y valor agregado al desarrollo de las energías renovables en América Latina.


Sources

La adopción de la energía solar en Latinoamérica permite que las compañías mineras adquieran energía a precios más competitivos.

El uso intensivo de energía en las empresas mineras de América Latina

La industria minera mundial consume alrededor de 400 teravatios-hora (TWh) de energía por año, el equivalente a la demanda anual de energía de Francia. Una gran porción de esa energía se consume en América Latina, una región rica en minerales, con los depósitos más grandes de cobre, plata, litio y oro del mundo. En esta región el sector minero es una industria multimillonaria que recurre cada vez más a las energías renovables para satisfacer sus demandas energéticas.

El producto minero final, que satisface la creciente demanda mundial, amerita un procesamiento que consume mucha energía. En la actualidad, la energía puede llegar a representar más del tercio del costo de una operación minera y esa proporción aumenta a medida que se culminan las tareas que no requieren mayor esfuerzo. Así, las técnicas de minería más complejas demandan más energía.

Incorporación de energías renovables en el proceso minero

Para aliviar estos problemas, las compañías mineras recurren con mayor frecuencia a energía solar fotovoltaica económica, así como a energía eólica, para satisfacer sus requisitos de energía, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y disminuir los costos operativos.

La energía renovable proveniente de fuentes no convencionales en América Latina comienza a ganar impulso, hasta el punto en que ha demostrado ser una solución viable de energía alternativa. Por ejemplo, Chile aumentó su cuota total de energías renovables de 5% a 18% en los últimos cinco años. La energía generada por plantas solares se convirtió en una fuente muy competitiva si se compara con las formas tradicionales de energía —especialmente en Latinoamérica, por ser una región que se beneficia de excelentes niveles de radiación solar desaprovechados—.

Los costos de la tecnología solar fotovoltaica se han reducido significativamente durante la última década. Ello, combinado con eficientes innovaciones, ha conducido a que los precios de la energía solar alcancen menos del 50% de los de la energía convencional (como carbón y gas). Asimismo, la energía solar fotovoltaica (y el viento en ciertas regiones) comienza a costar la mitad que la energía hidroeléctrica convencional. Estos cambios han estimulado la inversión en energía solar para desplazar a la energía convencional.

La planta solar Javiera, de Atlas Energías Renovables, ubicada en la región de Antofagasta, en el norte de Chile, es un buen ejemplo del uso de energías renovables en la minería. Se trata de una planta fotovoltaica de 69 megavatios (MW) que provee energía a Los Pelambres, mina de cobre perteneciente a Antofagasta Minerals, la compañía minera privada más grande de Chile. Este proyecto cubre casi el 15% de los requisitos de energía de la mina.

La industria minera en países como Brasil, Colombia, México y Perú también es candidata para incorporar la energía renovable no convencional en sus procesos. Al hacerlo no solo obtienen energía a mitad del costo de la energía convencional, sino mejoras en sus credenciales ambientales y la posibilidad de establecer negocios con organizaciones que valoran las huellas ambientalmente sostenibles. Las compañías de tecnología que confían en los minerales latinoamericanos para elaborar sus productos están ansiosas por alcanzar las metas de reducción de las emisiones de dióxido de carbono y cada vez más demandarán esto a sus proveedores.

Panorama en un futuro

Se prevé que las fuentes renovables representen entre el 5% y el 8% del consumo de energía de las industrias mineras mundiales para 2022, con objetivos más ambiciosos que apuntan a una penetración de hasta el 15% en ese mismo período. La preferencia por las energías renovables triplicará la capacidad global en este mercado para 2027. La incorporación de energía solar es una oportunidad única para que empresas mineras de América Latina puedan satisfacer sus necesidades energéticas de manera sostenible, confiable y rentable. La energía solar ya no solo se trata de ser sostenible: es una manera de que las compañías mineras se mantengan competitivas en una industria en la que las reducciones de costos son variables críticas.


Sources

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  3. Sanderson, Henry. “Miners Turn to Green Power Options.” Financial Times, Financial Times, 3 Oct. 2018, www.ft.com/content/b3b7fe4a-a5fc-11e8-a1b6-f368d365bf0e.
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  8. Viscidi, Lisa, and Ariel Yépez. “The Energy Solution Latin America Needs.” The New York Times, The New York Times, 1 Feb. 2018, www.nytimes.com/2018/02/01/opinion/energy-grid-latin-america.html.
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  11. Bellini, Emiliano. “Antofagasta Minerals Sells Stake in 69.5 MW PV Plant in Chile.” Pv Magazine International, 31 May 2017, www.pv-magazine.com/2017/05/31/antofagasta-minerals-sells-stake-in-69-5-mw-pv-plant-in-chile/
  12. Funicello-Paul, Lindsay. “Press Release | Renewable Energy in the Mining Industry.” Press Release | Renewable Energy in the Mining Industry, 27 Feb. 2019, www.navigantresearch.com/news-and-views/annual-revenue-for-renewables-and-energy-storage-in-the-mining-sector-is-expected-to-generate-roughl.