Cuando el mundo se encerró también se conectó, y la rápida adopción digital provocada por la pandemia del Covid-19 continuará durante la recuperación, y por mucho más tiempo. Pero potenciar la nueva normalidad digital de forma sustentable debemos  tener en cuenta  la energía que utilizamos, y a medida que las empresas se ven cada vez más obligadas a informar sobre las emisiones de carbón a lo largo de sus cadenas de valor, ya no pueden permitirse ignorar el impacto medioambiental de la nueva economía digital.

El covid-19 hizo que la digitalización, algo que en el pasado era “un sueño tener”, ahora fuera “algo que se debe tener”, y muchas de las soluciones rápidas que la humanidad encontró  para mantener la economía caminando durante los cierres de la pandemia parece que se quedarán aquí por mucho tiempo.

Como lo declaró el director ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, a principios de 2020, dos años de transformación digital se produjeron en dos meses, y el impulso ha continuado. Millones de personas en todo el mundo han sido introducidas a servicios en línea, incluyendo la banca móvil, la telemedicina, la entrega de alimentos, la educación en línea, el comercio electrónico, los servicios de transmisión digital y redes sociales, y no quieren volver atrás.

Según una encuesta global hecha a ejecutivos realizada por McKinsey, empresas de todo el mundo han acelerado la implementación de las capacidades de trabajo remoto y colaboración hasta en un factor de 43, en comparación con las cifras antes de la crisis. También han acelerado en un factor de 25 la adopción de tecnologías digitales para los avances en operaciones y la toma de decisiones empresariales.

Aunque muchas empresas están implementando regresos escalonados a la oficina, se esperan estructuras de trabajo más flexibles en el futuro, y una proporción considerable de empleados afirman que desean trabajar más a menudo desde casa. 

La pandemia ha cambiado fundamentalmente la forma en que trabajamos, hacemos compras y llevamos a cabo nuestras vidas cotidianas. 

Nubes eléctricas

Este vuelo a la tecnología digital supone un enorme aumento de la inversión en Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC). Un informe reciente de KPMG encontró que dos tercios de las organizaciones globales han acelerado su estrategia de transformación digital, con un 63% que ha impulsado su presupuesto de transformación digital. Como resultado, según una investigación de Western Union y Oxford Economics, se proyecta que el valor de los servicios de TIC aumentará un 35% para 2025.

Estos servicios de TIC (redes, servidores, almacenamiento y aplicaciones) se basan de forma abrumadora en la nube. Según Bloomberg NEF, el despegue de la computación en la nube aumentará exponencialmente, de US$1.3bn en el 2019 a US$12.5bn en el 2030 .

Esta nueva economía digital basada en la nube está alimentada por la electricidad, mucha electricidad. Sólo un centro de datos puede utilizar suficiente electricidad para alimentar a 80,000 hogares estadounidenses, y colectivamente, estos espacios representan actualmente aproximadamente el 2% del uso total de la electricidad en Estados Unidos.

Las emisiones de carbono de la infraestructura tecnológica y los servidores de datos que permiten la computación en la nube son ahora mayores que las causadas por los viajes aéreos previos al Covid, según un informe de The Shift Project. Dado que se espera que la demanda de electricidad relacionada con el sector de TI aumente casi un 50% para 2030, el grupo de expertos francés afirma que estas emisiones podrían seguir creciendo a una tasa del 6% cada año. 

La gran tecnología se torna verde

En septiembre, Google prometió suministrar energía a todos sus centros de datos y campus con “energía libre de carbono”, como por ejemplo la solar, las 24 horas del día, para el 2030. Microsoft ha asumido un compromiso similar, diciendo que será “cero carbono” para el 2030. Amazon, que administra la infraestructura global de nube de AWS que constituye la columna vertebral de gran parte de los sitios web del mundo, dijo que también apuntará a un “cero neto” para el 2040.

Sin embargo, no todas las promesas hechas por los proveedores de servicios de tecnología son iguales. Hay muchas maneras de alcanzar el “cero neto”, pero no todas ellas tienen un impacto equivalente en el cambio climático.

Para hacer frente a esto, un número creciente de proveedores de servicios tecnológicos se han comprometido con acuerdos de compra de electricidad (PPAs) que incluyen un requisito adicional. Estas no sólo garantizan la generación de nuevos suministros renovables, sino que también vienen con un certificado de origen en el que se afirma que el 100% de la energía utilizada en la instalación procede de fuentes renovables.

Esto no sólo es bueno para el medio ambiente, también es bueno para los costos. En última instancia, la energía renovable es ahora más barata que los combustibles fósiles en la mayoría de los mercados y, como la electricidad es el principal desembolso para los proveedores de servicios de centros de datos, al utilizar energía solar o eólica, pueden mantener los costos bajos ante una creciente demanda.

Emisiones Scope 3

A menudo, los centros de datos se encuentran a muchas millas de distancia de sus usuarios finales. Pero esto no significa que las empresas puedan darse el lujo de ignorarlos. Los nuevos requisitos de generación de reportes de emisiones Scope 3 significan que las empresas ahora necesitan calcular toda su huella de gases de efecto invernadero a partir de todo lo relacionado con su negocio, incluidos los proveedores y las funciones de inicio a fin.

Si una empresa utiliza tecnología, y gracias a la rápida digitalización que ha generado el Covid esto significa casi todas las empresas, ahora deben tener en cuenta las emisiones asociadas con las empresas que ofrecen su software y servicios.

Muchos proveedores de servicios de computación en la nube han comenzado a proporcionar información sobre las emisiones de carbono de su infraestructura para ayudar a las empresas a tomar decisiones mucho más sustentables. La Calculadora de Sustentabilidad de Microsoft, por ejemplo, permite a las empresas cuantificar el impacto de carbono de cada inscripción en Azure, mientras que Google Cloud ha lanzado una nueva herramienta de porcentaje de energía sin carbono (CFE%) que permite a los usuarios ver qué centros de datos son más limpios, y de esta forma, asignar cargas de trabajo siempre que sea posible.

Un futuro digital sustentable

En Atlas, aunque aceptamos que la economía digital requerirá significativamente más energía en el futuro, no creemos que necesariamente tenga que conducir a más emisiones de CO2. Hay otra manera y, como ya hemos discutido, algunos líderes en tecnología ya están trazando un camino por delante.

A medida que cada vez más empresas se unen a la revolución digital post-Covid, es vital que sean conscientes del impacto climático que esto conlleva y tomen medidas para reducirlo siempre que sea posible. Al seleccionar proveedores de servicios tecnológicos que sean transparentes sobre su uso de energía y que se hayan comprometido a utilizar una electricidad 100% renovable, las empresas pueden desempeñar un papel en asegurar que la nueva economía digital sea lo más sustentable posible.

En alianza con Castleberry Media, nos comprometemos a cuidar nuestro planeta, por eso, este contenido es responsable con el medio ambiente.